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Ven precios de los combustibles se convierten en hoguera de los gobiernos dominicanos

Por Juan Acosta R.

Redacción/elCorreo.do

SANTO DOMINGO: Cuando a finales del año 2000 el Congreso Nacional aprobó la ley de regulación y venta de combustibles, la población pensó que por fin se libraría de pagar los diferentes carburantes conforme el criterio político del momento y que se fijarían de acuerdo con el precio de petróleo en el mercado internacional.

Promulgada con el número 112-00, esta legislación estableció, en su artículo 8, que la Secretaría de Estado de Industria y Comercio (hoy Ministerio) establecería, mediante resoluciones emitidas semanalmente, los precios de venta al público que regirán para los combustibles en los siguientes 7 días.

Por la fecha de promulgación, queda establecido que esa ley se aprobó a principios de la gestión gubernamental del presidente Hipólito Mejía y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Le sucedió en el poder Leonel Fernández, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), durante dos períodos consecutivos y luego el pasado mandatario Danilo Medina, en igual tiempo, sin que se pensara en cambiar la legislación.

Desde 2000 a la fecha han pasado más de mil semanas, en las que cada viernes se han convertido en el terror de los hogares dominicanos, por las alzas inexplicadas la mayoría de veces de todos o la mayoría de los combustibles de consumo permanente de los hogares.

Según el indicado artículo 8, los precios que regirán los siguientes siete días eufemísticamente “habrán de reflejar, con actualizaciones semanales, los precios de los combustibles en el mercado internacional, y la tasa de cambio suministrada por el Banco Central de la República Dominicana”.

Pero por más que las autoridades traten de justificar los incrementos de precios, cada vez los viernes se tornan más negros e incomprensibles, aunque se reporten bajas en los precios de mercados bursátiles.

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“Dichas resoluciones serán publicadas semanalmente en diarios de circulación nacional y deberán desglosar los elementos que componen el precio de venta al público de cada combustible, incluyendo el impuesto al consumo”, sostiene la añeja ordenanza.

¿Incertidumbre?

Los distintos secretarios y hoy ministros de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) que han pasado por esta dependencia se esfuerzan en tratar de convencer a los consumidores de los distintos tipos de gasolinas, gasoiles, kerosenes, gases licuados de petróleo (GLP) y natural, sin ninguno tener éxito en ese empeño.

Desde hace casi un año, la excusa de alzas –ante la disminución del consumo por el cierre de actividades fabriles y la transportación- se atribuye “a la incertidumbre global por la nueva cepa del Covid-19, y los precios del crudo de referencia”.

Arguyen también presuntas alzas en el mercado estadounidense e inestabilidades, los empujes del precio de los combustibles en América Latina y el Caribe, incluyendo, desde luego, a la República Dominicana.

Dicho fenómeno se ha profundizado por dos factores que han incidido en la previsión de los inversores: por un lado, la aparición de la nueva cepa del coronavirus, y por el otro, el impacto de la llegada de las vacunas para neutralizar la acción del Covid-19.

Se hace referencia a la semana del 26 de diciembre al 1 de enero 2021, el promedio de los 5 días del barril de petróleo se colocó en 0.91 dólares por encima de la semana anterior equivalente a 1.93 % de incremento.

Por eso, a partir del sábado siguiente, el MICM informó que la gasolina regular se vendería a 203.90 y la Premium a 217.20, para un incremento de RD$3.00 y RD$3.50 por galón respectivamente.

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El galón de gasoil regular subió RD$3.10 para despacharse al consumidor a RD$167.80 y el óptimo a RD$178.50, elevando 2.50 pesos por galón; el gas licuado se vendió a RD$122.70, aumentando 3.00 pesos por galón, mientras el gas natural mantuvo su precio de 28.97 el metro cúbico, un combustible que no varía mucho de precio, tomándose en consideración que este no es un derivado del petróleo.

Deseo de cambio

Luego de tantos años de “golpeos en los bolsillos” del dominicano, con los aumentos en los precios de los combustibles y de las tarifas del pasaje del transporte público, muchos han mirado atrás deseando retornar “al viejo método”.

Se ha protestado y propuesto enmiendas a la Ley 112-00, para variar los efectos de las tres fuentes impositivas que inciden sobre los precios de los combustibles (impuesto fijo ajustable por inflación, al Ad-Valorem de 16% y una carga de 2 pesos sobre cada galón de gasolina y gasoil).

Sin embargo, expertos en asuntos impositivos dudan que el Gobierno–especialmente en estos tiempos de parálisis económica- se deshaga de esas fuentes de ingresos fiscales por ser las más efectivas en términos recaudatorios.

“Son impuestos de recaudación inmediata, de fácil cobro, de difícil evasión y ofrecen la ventaja de poder manejar el cálculo de precios hacia arriba o abajo, de acuerdo con la conveniencia o necesidad del momento que tenga el Gobierno”, sostuvo un entendido.

Otro atractivo de estos impuestos es que ya tienen asignados “un peso importante en las recaudaciones totales como sustento del Presupuesto Nacional”.

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Baste decir que el año 2017, las recaudaciones por este concepto le sumaron a la administración la friolera de RD$54,541 millones.

Esto representó el 14.1% de las recaudaciones de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) y el 10.2% de las recaudaciones totales durante ese año.

Por eso, ni pensar que se desprende de tan jugosos ingresos, ahora que los gastos gubernamentales se han multiplicado.

Esa posibilidad sólo se plantea cuando se está en la oposición, como ocurrió con el hoy ministro de Industria, Ito Bisonó, quien ahora dice que la baja de los combustibles “a lo mejor vendrá en marzo”.

La “fórmula Bisonó”

Algo que llegó a ser considerada una posible disminución del costo de los combustibles fue la llamada “Fórmula de Ito”, durante el período de campaña electoral recién pasado, pero una vez iniciada su gestión al frente del ministerio de Industria, la magia inicial ha ido desvaneciéndose.

Cierto fue que la “fórmula de Ito” logró “convencer” a muchos votantes de que ellos eran los dueños de la Refinería Dominicana de Petróleo y que, aun así, le estaban cobrando los combustibles a sobre precio.

Su teoría confirmó el dicho de que “una cosa era con guitarra y otra con violín”. Se continúa aplicando la fórmula del gobierno (así, del gobierno, sin importar quién lo dirija).

Todo indica que, en materia de fijación de precios de los combustibles, no se ha producido ningún cambio y ya Ito no habla de su “fórmula” y los precios de las gasolinas ya volvieron a superar los RD$200 el galón.

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