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Ven acertada decisión del presidente Abinader rehusar vacunarse en primer grupo

Por Juan Acosta R.

Redacción/elCorreo.do

SANTO DOMINGO: Gran confusión generó en la población la negativa del presidente Luis Abinader de no ser vacunado contra el covid-19 con la primera partida llegada al país del medicamento inmunológico, ya que su vocera había declarado que sí lo haría.

El pasado 8 de enero, la portavoz presidencial, Milagros Germán, publicó en su cuenta de Twitter que el mandatario había decidido “ser el primero en ponerse la vacuna contra el COVID-19 en la República Dominicana”.

La funcionaria arguyó que con su actitud Abinader buscaba “enviar un mensaje de confianza al resto de la población”, explicando además que con su proceder el jede del Estado fortalecería la credibilidad necesaria sobre la efectividad de las inyecciones contra el nuevo coronavirus.

El cambio…

El cambio de decisión adoptado por el presidente Abinader respecto a no vacunarse fue explicado por la primera dama del país, Raquel Arbaje, quien argumentó que su marido “quería, pero llegaron pocas dosis. Y él tiene muchos anticuerpos”.

Basó el cambio de parecer del gobernante en que de aceptar el antivirus “sería dejar a un personal en línea de acción desprotegido. Pero nos vacunaremos sin distinción de vacunas”.

La reacción de la señora Arbaje se produjo al responder un mensaje en su cuenta de Twitter ante la crítica de un usuario de la red social, que ponía atribuía la nueva posición del presidente a su desconfianza en el fármaco.

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Otra razón expuesta por la consorte presidencial fue la limitada cantidad de vacunas que llegó al país. “Las dosis fueron pocas”, insistió. La aplicación del suero se inició a aplicarse desde las 7:07 de la mañana del martes 15 del mes en curso, en el hospital Ramón de Lara, en Santo Domingo Este.

Funcionarios infectados

Durante la pasada campaña electoral, el entonces candidato presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y hoy presidente Abinader fue infectado con el virus covid-19, por lo que hubo de guardar cuarentena, lo mismo que su esposa e hijas.

Así, desde el 16 de agosto a la fecha varios funcionarios han resultado contagiados por la pandemia, entre estos el ministro de Educación, Roberto Fulcar; el de Defensa, teniente general Carlos Luciano Díaz Morfa, y el de Obras Públicas, Deligne Ascención.

También, Plutarco Arias, ministro de Salud Pública y antes de asumir el cargo, Jesús (Chu) Vásquez, ministro de Interior y Policía; el director de la Policía Nacional, mayor general Edward Sánchez, quien fue diagnosticado positivo el pasado 26 de noviembre.

Por igual, el director del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), mayor general retirado Juan Manuel Méndez, quien fue diagnosticado positivo el 10 de octubre, y la directora de la Oficina Nacional de Meteorología (Onamet), Gloria  Ceballos, quien confirmó su situación el 8 de noviembre; además, Eduardo Sanz Lovatón, director general de Aduanas, y Samuel Pereyra, administrador general del Banco de Reservas.

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El caso peruano

Al parecer, con las críticas a la negativa de Abinader a ser vacunado con el primer lote llegado al país, pudo tratarse de una estrategia procurando estimular el ego del gobernante, para compararlo con lo ocurrido en Perú, donde decenas de funcionarios aprovecharon la llegada de vacunas reales y simuladas.

Los desaprensivos funcionarios no sólo se protegieron ellos, sino a una considerable cantidad de familiares, por lo que ahora corren el riesgo de tener que rendir cuenta ante los tribunales.

Tan altisonante resultó el escándalo, que al gobierno no le quedó de otra que retirar de sus cargos a 16 de sus funcionarios que fueron vacunados irregularmente con las dosis de Sinopharm, llegadas al país el año pasado junto a las utilizadas en el ensayo experimental, según confirmó la primera ministra, Violeta Bermúdez.

Después del escándalo desatado por la vacunación secreta del expresidente Martín Vizcarra y dos exministras, la presidenta del Consejo de Ministros pidió a todos los trabajadores del aparato público que confirmaran si habían sido igualmente inmunizados.

“El 14 de febrero conocimos que de 16 funcionarios vacunados, ocho eran del ministerio de Salud y ocho de Relaciones Exteriores, todos ellos ya no forman parte del equipo de Gobierno”, declaró la funcionaria en rueda de prensa.

Antes del escándalo en el Perú, en España se produjo una situación similar cuando la cúpula de las Fuerzas Armadas se vio obligada a renunciar al comprobarse que los generales fueron vacunados antes que los trabajadores de combate al virus.

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¿Por qué la renuencia a vacunarse?

Cuando el presidente Abinader explicó en la Base Aérea de San Isidro la razón por la que no se vacunaría sino cuando le correspondiera su turno por la edad, reveló que una cantidad apreciable de ciudadanos había externado temor en ser inoculado.

Dijo que se respetaría esa decisión, pero enfatizó que no había razones válidas para ello, atribuyéndolo a los mensajes distorsionados subidos a las redes sociales.

En esa vía de comunicación se ha asegurado que “la vacuna puede interferir en la fertilidad de las mujeres y los hombres”, lo que hasta ahora carece de certeza de que esto ocurra.

“Al contrario, ya han surgido las primeras evidencias de que la propia infección por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 puede influir en la fertilidad de los hombres, pero esto sería consecuencia de la infección del virus, y no por la vacuna”, certifican los expertos.

De lo que sí hasta ahora hay evidencias es de que algunas de las vacunas tienen eficacia reducida contra algunos virus mutados, citándose el ejemplo de Sudáfrica, donde se interrumpió el proceso de vacunación con la de AstraZeneca debido a la emergencia por la cepa mutante.

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