Salud

«Vacuna-Gate» y el escándalo social: No tengan miedo

Las vacunas que ya están siendo comercializadas han demostrado ser seguras y obtener una buenísima inmunidad. ¿Todavía tienes dudas?

ALETEIA

VATICANO.- Según el estudio COSMO Spain del ISCIII en colaboración con el Ministerio de Sanidad y la OMS, hace unos meses sólo el 39% de la población se querían vacunar. Ahora ya son más del 72% aquellos que sin duda quieren vacunarse, y desean hacerlo lo antes posible.

Desgraciadamente el coronavirus, lejos de estar disminuyendo, tiene ya 6 nuevas cepas, algunas más agresivas que la inicial. Las vacunas comercializadas han demostrado ser seguras y obtener una buenísima inmunidad. No obstante, el número de vacunas necesarias superan con creces la capacidad de fabricación por parte de los laboratorios.

“No tengan miedo”

Son las primeras palabras de papa Magno San Juan Pablo II al inicio de su pontificado. Tener miedo refleja falta de fe. Todos en algún momento de nuestra vida tenemos miedo, o pasamos por una mala época con mayor ansiedad o desesperanza. Todos en algún momento de esta larga y dura pandemia habremos pasado miedo o ansiedad, habremos estado preocupados por nuestra salud, la salud de nuestros seres queridos, nuestra situación laboral o familiar.

Dependiendo de la confianza que tengamos en Dios, con mayor o menor abandono, tendremos más o menos miedo. Debemos poner todos nuestros medios para cuidarnos y el resto dejarlo a la Providencia. Nosotros llegamos a lo que podemos. No está en nuestras manos pronosticar o gestionar una gran catástrofe como la del COVID-19, un accidente, o que nuestra empresa quiebre. Pero si está en nuestras manos ser trabajador, puntual, honrado, valiente o sincero.

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Dentro de la normal y acordada evolución de la administración de las vacunas a la población, nos encontramos sumergidos en otra decepción: el escándalo de las vacunas COVID. No podemos consentir que altos cargos políticos, laicos o religiosos hagan uso de su poder en beneficio propio.

Las normas sanitarias y la prevención también es igual para todos
Por mucho que haya que proteger la salud de nuestros dignatarios, existen unos protocolos internacionales claramente definidos y que nadie debería eludir. Al igual que las leyes y los mandamientos son para todos sin distinción alguna, las normas sanitarias y la prevención también es igual para todos. No por tener un cargo político o ser un personaje famoso puedes saltártelas, como desgraciadamente hemos visto ocurrir desde el inicio de la pandemia con todas las normas sanitarias.

Nos encontramos ante un gran contraste en épocas de crisis social y sanitaria: mientras unos se aprovechan de los demás, otros dan su vida por los demás. Unos hacen todo lo posible por cuidarse y cuidar al resto, y otros se saltan las normas, no se cuidan, ni se preocupan por los demás y hacen lo que les apetece pensando solamente en ellos mismos.

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¿De qué lado estás tú?

Respetar las normas y al prójimo no es ya sólo un deber ético, sino también un deber moral. Ya no sólo incurres en la ilegalidad al saltarte el toque de queda, evadir el confinamiento, o llevar la mascarilla debajo de la nariz, sino que moralmente también al poner en riesgo la vida de los demás te afectas a ti mismo. Si se vacuna antes a los mayores y sanitarios, es porque ellos son los que más riesgo tienen de fallecer por complicaciones y de contagiarlo a otras personas. Cuanto antes vacunemos a la población más dependiente y frágil, antes les protegeremos.

Esta misma imagen es la que se ve en un naufragio de un barco. El capitán nunca va el primero al bote salvavidas, “mujeres y niños primero” y muchas veces incluso el capitán se hunde con su propio barco por haber cometido el error de poner en riesgo la vida de sus tripulantes y pasajeros. Pero el honor ya no está de moda.

Deber político

El político debe hundirse con el barco, no meterse el primero en el bote salvavidas, y todos aquellos que han pasado por delante de los ancianos y los sanitarios deben dimitir de inmediato.

Está claro que no saben qué es lo que representa su puesto, su responsabilidad y su honor. Deben dar su vida por aquellos a los que sirven, no servirse de ellos para su propio beneficio. El mentir, estafar, robar, y saltarse las leyes… no está dentro de sus competencias, honorarios, ni de sus promesas al jurar su cargo.

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Habrá vacunas para todos, y más conforme pase el tiempo y sigan saliendo las 300 vacunas que están todavía en estudio. Debemos todos cumplir la normativa de cada país.

Al igual que cuando hay una crisis no se deben asaltar los supermercados, ni comprar todos los medicamentos por si acaso se acaban y me quedo sin ellos, tampoco debemos vacunarnos antes que nadie, por si acaso se acaba la vacuna o me toca a mí la enfermedad.

Lo más triste de todo es que, a pesar de que se les descubre y aceptan el hecho, muchos siguen defendiendo su postura, y diciendo que lo volverían a hacer, niegan haber hecho nada malo, y no muestran ni un ápice de vergüenza.

Gracias a Dios, hay mucha más gente que se vuelca en los demás, que da su vida atendiendo a los pacientes, que entrega horas de voluntariado y de ayuda a los demás, que cede su dosis de vacuna para los más necesitados y, con sus esfuerzos, se consigue crear un mundo más justo y humano.

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