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Un Estados Unidos más dividido: el legado de Donald Trump en temas migratorios

El discurso antiinmigrantes del presidente ha contribuido en la polarización del país, así como el aumento de los crímenes de odio contra la comunidad latina, explican especialistas.

EXPANSIÓN

Fernanda Hernández Orozco

@srta_hdez

Donald Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos hace cuatro años con una promesa que aún resuena en su campaña de reelección: poner a los estadounidenses primero. Eso no solo significó implementar políticas más proteccionistas en nombre de los trabajadores estadounidenses, sino impedir la entrada de miles de inmigrantes al país.

Una muestra de sus vocación antiinmigrantes fuerons sus primeras medidas en la Casa Blanca. Solo una semana después de su entrada a la presidencia, firmó una orden ejecutiva para impedir la entrada a Estados Unidos de personas provenientes de siete países musulmanes y supendió la admisión de refugiados por tiempo indefinido.

A lo largo de los cuatro años, el presidente ha tomado una serie de medidas para dificultar la llegada de migrantes indocumentados a Estados Unidos: separar a las familias migrantes en la frontera, forzar a los solicitantes de asilo a esperar en México o poner fin a los estatus especiales para los llegados de países como El Salvador y Honduras.

No solo eso, sino que ha tratado de limitar la expedición de visas de trabajo y de estudio, para también cerrar las puertas de Estados Unidos la migración regular.

Este tipo de decisiones, pero también los discursos del presidente contra la inmigración, con documentos o sin ellos, han profundizado la polarización en los Estados Unidos.

“Trump va pasar a la historia como que consolidó la política de división socioeconómica, racial y étnico religiosa en Estados Unidos y que va a ser muy complejo que otro presidente en los próximos mandatos logre revertir eso “, señaló el doctor Javier Urbano, investigador de la Universidad Iberoamericana, especialista en migración.

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Urbano indicó que el presidente ha impulsado una narrativa de división que complace a los sectores más conservadores en Estados Unidos.

Discursos como el del presidente, que culpa a los inmigrantes, principalmente a los centroamericanos, del aumento de la criminalidad, también han alimentado la desinformación sobre las poblaciones migrantes con consecuencias negativas.

“Hay una división más fuertes en el país y una perspectiva de desinformación sobre la población migrantes, incluyendo gente que ha vivido aquí por décadas que contribuye a un clima de polarización y crímenes de odio contra la población migrante”, dijo Maureen Meyer, vicepresidenta de programas y directora para México y derechos migrantes de la Oficina en Washington para Asultos Latinoamericanos (WOLA).

Meyer recordó el atentado cometido en un Walmart en El Paso, Texas, en agosto de 2019. El objetivo del atacante, que mató a 23 personas e hirió a otras 23, era las personas de origen mexicano.

Sin embargo, esta mala percepción no solo pone en riesgo a las poblaciones latinas o de otras minorías, sino que puede atentar contra el desarrollo mismo de Estados Unidos.

Un atentado contra la historia estadounidense

“Estados Unidos está atentado contra su propia historia al atacar a la migración (…).Muchos sectores de la economía estadounidense dependen y van a depender de la mano de obra inmigrante, en muchos caso, en cientos de miles de casos, indocumentada”, indicó Urbano.

La contribución de los migrantes, tanto de México y Centroamérica como del resto del mundo, a la economía de Estados Unidos es uno de los temas que Donald Trump decide ignorar cuando habla sobre permitir la entrada y permanencia de extranjeros en los Estados Unidos.

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“Es una contribución importante para la economía, es una población joven, que es importante para el crecimiento al futuro del país y temas de tener manos de obra. Es una población que apoya y crea más negocios en los Estados Unidos”, señaló la vicepresidenta de la WOLA.

La especialista en la relación México-Estados Unidos, señala que por estas razones la comunidad empresarial se ha mostrado a favor de una reforma migratoria, regresar el estatus especial y continuar con DACA, la medida implementada por el gobierno de Barack Obama que protege a miles de migrantes llegados en la infancia de ser deportados.

“Estados Unidos tiene cierto equilibrio demográfico, cosa que no pasa en muchos países ricos del mundo”, dijo el investigador de la Ibero. A diferencia de Europa occidental o de Japón, el país norteamericano ha logrado un equilibrio gracias a la entrada de un millón de personas cada año. Este equilibrio se traduce en equilibrio fiscal.

“Esto no lo está entendiendo Donald Trump. Piensa que Estados Unidos va a tener fortaleza demográfica por décadas y no piensa que la migración ha jugado un papel muy importante en el equilibrio demográfico”, dijo Urbano.

¿Qué cambiará con Biden?

Barack Obama tuvo, en contraste con Donald Trump, un discurso conciliatorio y cercano para los migrantes. Sin embargo, durante su gobierno fueron deportados muchas más personas que durante la administración del republicano.

“Barack Obama ha sido el presidente que más migrantes ha deportado en las últimas dos décadas, mexicanos, centroamericanos y de otras nacionalidades”, dijo Urbano. Sin embargo, estas acciones jamás fueron acompañadas de un discurso que apelara a la identidad de las personas.

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El académico considera que si Joe Biden, quien fue vicepresidente de Obama, llega a la presidencia, conservará varias de las medidas adoptadas por la administración de Donald Trump, aunque con un discurso distinto al del presidente.

“Lamentablemente, no espero cambios”, aseguró Urbano. “En la narrativa popular, parece que cuando un demócrata llega a la presidencia, va a haber políticas más solidarias con los migrantes. Barack Obama es muestra de lo contrario”.

Para el profesor de la Universidad Iberoamericana, solo habrá una política migratoria más equilibrada si Estados Unidos logra tener una mayor estabilidad social, política y económica.

Sin embargo, para la especialista de la WOLA, Biden revertirá varias de las medidas más polémicas del gobierno de Trump contra la migración, sin que esto signifique una política de fronteras abiertas, como asegura su rival republicano.

“Biden ha dejado claro que va a restaurar el acceso al asilo en los Estados Unidos, que significa la cancelación de programas como los Protocolos de Protección al migrante (Quédate en México), los acuerdo de cooperación con Centroamérica para llevarles a ellos solicitantes de asilo”.

A diferencia de lo que pasa con Trump, quien a basado su relación con México y los países del Triángulo Norte en amenazas y chantajes, se espera que el político demócrata tenga un discurso más cercano a la cooperación para el desarrollo y la responsabilidad compartida.

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