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¿Qué es, cuándo y por qué falla? Todo sobre la memoria inmunológica

La memoria inmunológica permite a nuestro organismo reconocer una infección repetida para combatirla con más rapidez y efectividad. Sin embargo, este poder no siempre es eficaz: hay virus que engañan a los anticuerpos y nos permiten contraer una enfermedad que ya tuvimos antes. ¿Por qué sucede? ¿Será el caso del coronavirus?

Sputnik

RUSIA.- En diálogo con Sputnik, el virólogo uruguayo Santiago Mirazo señaló que la efectividad de la memoria inmunológica depende de una serie de factores a nivel celular en la interacción entre la persona que se infecta y el patógeno.

Cuando un patógeno (microorganismo capaz de producir una enfermedad), sea una bacteria o un virus, entra en el organismo de una persona, el sistema inmunitario lanza una respuesta defensiva para detener la infección.

A esa primera línea de defensa la llamamos inmunidad innata. Si esta no logra evitar la infección, se activa la inmunidad adaptativa, también llamada respuesta inmunitaria adaptativa. El patógeno provoca cambios celulares que crean anticuerpos específicos que lo combaten y se genera la memoria inmunológica. Así, ante un encuentro posterior con ese patógeno, la respuesta inmunitaria será más efectiva y más rápida.

Tal mecanismo es también lo que permite la eficacia de las vacunas. La memoria inmunológica específica se genera tanto por contagio de la enfermedad como por la vacunación, que inocula en el organismo una variante del virus causante de la enfermedad.

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Asimismo, esa memoria es “específica para un antígeno (patógeno que provoca una respuesta inmunitaria) particular y es de larga duración”, según el Centro Nacional para la Información Biotecnológica de EEUU —NCBI por sus siglas en inglés—. Un ejemplo de esto es el virus de sarampión: quienes se contagian una vez de la enfermedad o reciben las vacunas necesarias quedan inmunizados de por vida.

Sin embargo, la memoria inmunológica no funciona de la misma manera para todos los virus.
“Son cuestiones bien de biología molecular y de bioquímica que hacen que esa interacción derive en una respuesta inmune sostenida en el tiempo o no. Por ejemplo la vacuna del sarampión protege de por vida. Uno se vacuna contra el sarampión una vez y no se vacuna más”, explicó Mirazo, mientras que para virus como el VIH o hepatitis C “todavía no se ha logrado desarrollar una vacuna que sea efectiva”.

Es que uno de los mecanismos que tienen los virus de evadir la respuesta inmune es la capacidad de variar genéticamente. Esto sucede con el VIH e incluso con el virus influenza (gripe), el cual puede tener cambios mínimos por mutaciones puntuales, o cambios mayores cuyas mutaciones “obedecen a sustituciones o reordenamientos de segmentos enteros de ARN viral que producen un nuevo virus para el que la población general no tiene inmunidad, ocasionando pandemias de gripe”, según se explica en el artículo “Inmunidad contra los agentes infecciosos”, publicado en Temas de Bacteriología y virología médica.

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Memoria inmunológica contra el coronavirus

Conocer la respuesta de la memoria inmunológica para el nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) causante de la neumonía COVID-19 es fundamental tanto para elaborar una vacuna como para entender la posibilidad de reinfección.

Mirazo advirtió que aún no sabemos cómo funciona la inmunidad del SARS-CoV-2. Ni siquiera las similitudes que tiene con el coronavirus causante del SARS de 2002-2003 son suficientes para determinarlo. Para el virus del SARS, “la inmunidad duraba dos o tres años y era realmente protectiva. O sea, era imposible que te infectaras de vuelta en ese período. Con este virus no lo sabemos todavía”, informó el virólogo.

No obstante, los científicos aseguran que es posible descartar la reinfección de COVID-19. Estas conclusiones se basan en las pruebas de laboratorio con monos rhesus realizadas en China. Los animales fueron infectados con el virus SARS-CoV-2 y tras comprobar que habían generado anticuerpos y mejorado de los síntomas iniciales, fueron inoculados con el virus nuevamente. Al cabo de cinco días las muestras nasofaríngeas y de hisopado rectal no mostraron reincidencia del coronavirus, con lo que el estudio concluye que “la primera infección de SARS-CoV-2 podría proteger contra posteriores exposiciones al virus”.

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Para Mirazo, este estudio es alentador pero no concluyente. “Se ha visto que los monos desarrollan una inmunidad y que esa inmunidad los protege en un plazo de unos meses contra una reinfección. Esa es una buena noticia, pero para los humanos todavía no lo sabemos”, aclaró.

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