Perspectiva

Personas tóxicas: alejarse de ellas

Por Farid Kury

Colaboración/elCorreo.do

PERSPECTIVA: Quien ha estado, o está, en altos puestos políticos o de la administración pública, brega con muchas personas, y de todas las condiciones. Con personas buenas, trabajadoras y honestas. Pero también con personas chismosas, intrigantes, conflictivas y dañinas.

Es frecuente toparse con esas personas que siempre andan queriendo desmeritar al otro y darse todos los méritos. Son los que entienden que chismeando e intrigando pueden quitar competencias del medio y colocarse ellas donde el capitán los pueda ver.

Pero eso no solo se da en la política o en la administración pública. Se da en todas las manifestaciones de la vida. Donde quiera que haya gente, habrá personas así.

Esas personas, además de chismear e intrigar, les encantan desanimar y quitarle la autoestima al otro. Y saben hacerlo. Créanme que saben hacerlo. Saben derrumbar emocionalmente y quitarle la gana de vivir  al otro, sin que éste sepa que hay como una especie de conspiración contra su salud emocional.

¿Qué hacer con ese tipo de personas?

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Lo primero es que no siempre resulta fácil detectarlas. Porque se hacen técnicas en disfrazar sus formas de ser. Saben presentarse como personas preocupadas por la vida y suerte del otro, cuando en el fondo no se trata de eso, sino de satisfacer un vicio, de darle riendas sueltas a una conducta nociva que, aunque sin pretenderlo, siempre termina amargando la vida de los demás

Si eres dichoso y logras identificarlas, entonces te toca actuar. Te toca tomar decisiones. No puedes saber que una persona reúne esas condiciones y seguir tratándola igual. Debes actuar aunque esa persona resulte ser amiga o familiar tuyo.

Si no quieres que esa persona infecte tus pensamientos y te desanime, estás obligado a ignorarla. Tenemos que aprender a vivir sin prestarles atención a los que buscan abatirnos y quitarnos la alegría de vivir.

Hay personas que han hecho del conflicto una forma de vivir. No pueden vivir sin un chisme,  un conflicto o una intriga. Por lo general, esas personas son actores y viven quejándose siempre y de todos. Se quejan de sus parejas, amigos, hermanos,  familiares,  compañeros de trabajos, de todos. Nadie se les salva. El asunto es que no están conformes con nadie. Sospechan de todos. Todo el mundo es malo, menos ellos. Ellos son los angelitos caídos del cielo.

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Esas personas son agobiantes, abrumadoras, asfixiantes, perturbadoras y muy tóxicas. Y a veces la marcha de nuestras vidas  se ve afectada por ellas.

No dejemos que alimenten nuestras mentes.  Hay que subirles los vidrios. Hay que alejarse de ellas, bien lejos. Tenemos que alejarnos de todo lo que nos causa intranquilidad.

Alejémonos de lo que nos daña, de lo que nos disminuye como personas, de lo que perturba  nuestras vidas y de todo lo que nos conduce a conflictos indeseados e innecesarios.

Tú vida y la mía es de mucho valor. Es lo más valioso que tenemos. No dejemos que  personas tóxicas, y de ñapa sin remedios, nos las dañen. No señor.

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