Salud

Los sistemas inmunológicos de los pacientes con COVID-19 pueden atacar sus propios cuerpos

Un área de especial interés para los científicos ha sido la producción de anticuerpos, poderosas proteínas capaces de deshabilitar y matar a los patógenos invasores, como los virus.

SPUTNIK

RUSIA.- Los inmunólogos están tratando de explicar por qué algunas personas se enferman tan grave mientras que otras se recuperan sin mayores consecuencias. Nuevos datos revelados por un grupo de científicos apuntan a que la clave podría estar en la respuesta autoinmune de nuestros organismos.

Los científicos prestan una especial atención a la identificación esporádica de los anticuerpos autorreactivos que, en lugar de combatir a los microbios causantes de enfermedades, apuntan a los tejidos de los individuos que padecen casos graves de COVID-19.

Los primeros estudios relacionan estos autoanticuerpos, o sea, los anticuerpos desarrollados por el sistema inmunitario que actúa en contra de uno o más antígenos del propio individuo, con los coágulos sanguíneos peligrosos que se forman en los pacientes ingresados en cuidados intensivos. Últimamente los mismos se relacionan con una enfermedad grave ya que inactivan unos componentes importantes de las defensas virales en una gran parte de los pacientes.

Una respuesta autoinmune al COVID

El inmunólogo del Centro de Lowance para Inmunología Humana de la Universidad de Emory, Matthew Woodruff, investigó la respuesta inmune responsable de producir anticuerpos en COVID-19. Bajo la dirección del Dr. Ignacio Sanz, su grupo estudió previamente las respuestas inmunes que contribuyen a la producción de autoanticuerpos en los trastornos autoinmunes como el lupus, así como en los casos graves de COVID-19.

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Los investigadores lograron caracterizar la respuesta en los pacientes con COVID-19 como autoinmune, pero no pudieron confirmar la producción de autoanticuerpos ocultos dentro de sus respuestas antivirales.

Pero ahora, en un estudio recién publicado, los científicos describen que en los pacientes con casos más graves de COVID-19, la producción de autoanticuerpos es común. O sea, la infección grave está relacionada con la producción de autoanticuerpos.

Los autoanticuerpos generalmente se asocian con tipos concretos de enfermedades. Los pacientes con lupus, por ejemplo, a menudo tienen anticuerpos que apuntan contra su propio ADN, los con el trastorno autoinmune de la artritis reumatoide son menos propensos a tener esos anticuerpos.

En este estudio el grupo del Centro de Lowance para Inmunología Humana analizó los historiales médicos de 52 pacientes con casos graves de COVID-19. Ninguno de ellos tenía antecedentes de trastornos autoinmunes antes. Sin embargo, estos trastornos con anticuerpos fueron encontrados después de que se enfermaron.

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Más de la mitad de los 52 pacientes presentaron autoanticuerpos. En los individuos con los niveles más altos de la proteína C-reactiva en la sangre, más de dos tercios mostraron evidencia de que su sistema inmunitario estaba produciendo anticuerpos que atacaban su propio tejido.

Las incógnitas persisten

Sin embargo, hay cosas que los datos recopilados no revelan. Aún no se sabe hasta qué punto estos autoanticuerpos contribuyen a los síntomas más graves del COVID-19. Podría ser que una enfermedad viral grave consistiera en la producción de autoanticuerpos con pocas consecuencias. Tampoco sabemos cuánto duran los autoanticuerpos. Los datos sugieren que son relativamente estables durante unas pocas semanas.

Si bien es posible que estos autoanticuerpos sean benignos o incluso útiles de una manera aún no identificada, también es probable que no lo sean, apuntan los autores del estudio. Tal vez estas respuestas de anticuerpos autodirigidos contribuyan a la gravedad de la enfermedad, lo que ayuda a explicar el inicio retrasado de síntomas graves en algunos pacientes que pueden relacionarse con la producción de anticuerpos.

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Es posible que estas respuestas no sean de corta duración, superando la infección y contribuyendo a los síntomas en curso que ahora experimenta un gran número de pacientes con COVID-19. Lo más preocupante es que estas respuestas podrían autoperpetuarse en algunos pacientes, lo que causaría la aparición de nuevos trastornos autoinmunes de carácter permanente. Matthew Woodruff y sus colegas esperan que este no sea el caso, sino que la aparición de autoanticuerpos en estos pacientes sea un capricho de una respuesta inmune viral.

Dicho estudio muestra que mediante estos dos autoanticuerpos y la proteína C-reactiva del marcador inflamatorio se puede identificar a los pacientes con más probabilidades de experimentar respuestas inmunes potencialmente peligrosas que podrían beneficiarse de una modulación de la respuesta inmune más agresiva.

Los científicos concluyen que después de examinar a los pacientes tras su recuperación del COVID-19, se puede establecer líneas de base y comenzar a investigar la posible aparición de nuevos casos de autoinmunidad después de padecer esta enfermedad. Actualmente para estos estudios hay todas las herramientas, afirman.

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