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La triste trayectoria de corrupción de las OISOE como fábrica de millonarios

Redacción/Elcorreo.do

SANTO DOMINGO: Aunque el suicidio del arquitecto David Rodríguez García en un baño de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE) fue su mayor detonante, la realidad es que ese organismo le ha dado “agua de beber” a todos los gobiernos desde 1966 a la fecha, mantenida con variaciones en nombres y funciones.

Así, a la llegada al poder del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), tras vencer al presidente Joaquín Balaguer en los comicios de 1978, uno de los primeros decretos del presidente Antonio Guzmán (78, del 23 de agosto de 1978), fue para la eliminación de la entonces llamaba Oficina Técnica de Fiscalización de Obras e Inversiones del Estado.

Al volver a dirigir el país en 1986, el presidente Balaguer “recuperó” su OISOE, pero como Oficina Coordinadora y Fiscalizadora de Obras del Estado, mediante el decreto 1261-86- 484 de diciembre del 1986, bajo la instrucción inmediata de la Presidencia de la República, para que se encargara de construir el magno proyecto del Faro a Colón y la celebración de los 500 años del Descubrimiento y Evangelización de América.

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Pero casi un año después, el gobernante dictó su decreto 590-87, del 25 de noviembre de 1987, dando origen a la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado, adscrita al Poder Ejecutivo, con la finalidad de supervisar la construcción de proyectos de infraestructura “para beneficio de las comunidades, tales como: construcción, remodelación, reparación y cubicaciones de pagos de obras realizadas por el Estado”.

Finalmente, a través del Decreto No. 446-00 del 16 de agosto del año 2000, el presidente Hipólito Mejía dispuso que todas las responsabilidades y bienes asignados a la Oficina Coordinadora y Fiscalizadora de Obras del Estado, quedaran a cargo de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado, adscrita al Poder Ejecutivo.

Fábrica de millonario

El manejo de abundantes recursos económicos ha sido atribuido, entre otras razones, a los actos de corrupción se registran en la dependencia que casi deja de existir.

Durante los primeros doce años de Balaguer la antigua OISOE era un antro de corrupción; en principio creada para fiscalizar, pero cual de inmediato absorbió la mayor parte de las funciones de Obras Públicas, el INDRHI, INAPA, el INVI y cuantos organismos tenía el gobierno para construir obras de ingeniería.

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Se recordó que durante los gobiernos de Balaguer la inversión llegaba casi a la mitad de los gastos públicos, y casi todo era ejecutado vía la Presidencia de la República a través de dicha oficina.

La abundante asignación de fondos estatales destinados a la construcción de obras fe tal que de 1973 a 1975 habría llegado a administrar el 33% de todos los gastos del gobierno, la OISOE de ese tiempo fue la Leidsa de hoy “una fábrica de millonarios”.

El error estuvo y está en creer que la corrupción puede detenerse suprimiendo oficinas, direcciones, departamentos, secciones, sin tomar las medidas correctoras que eviten el robo de los recursos del erario.

La malversación sigue

En los gobiernos que se han sucedidos durante los últimos 50 años la corrupción sigue con otras modalidades, pero de manera repetitiva a través de las obras públicas, es decir, muchos de los críticos desde la oposición, al ocupar la calidad de oficialista hicieron lo mismo.

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