Perspectiva

La triste realidad actual y peor futuro de los trabajadores dominicanos y de todo mundo

Redacción/ElCorreo.do

SANTO DOMINGO: Sin lugar a duda, este primero de mayo ha sido uno de los más aciagos días de los trabajadores del mundo y en especial de los dominicanos, como consecuencia directa de la pandemia del COVID-19 que afecta la humanidad desde el último semestre.

De entrada, desde el pasado mes de abril las autoridades que rigen las actividades productivas de la República Dominicana calcularon que unos 655,000 trabajadores, cerca del 28 % de los empleados formales del país, serían suspendidos temporalmente a raíz de la situación generada por la pandemia.

Aunque la denominación de “suspendido” que asignan los empleadores a sus nominados en los contratos, no quiera decir que se trate de un despido definitivo, ¿quién realmente puede asegurar al trabajador que la empresa donde labora pueda evitar su quiebra o reintegrarlo cuando vuelva?

Como medida compensatoria, en el indicado cuarto mes del año, el portavoz de la Presidencia, Roberto Rodríguez Marchena, informó en su cuenta de Twitter que casi el 80 % de los afectados empezaría a recibir, a través del Fondo de Asistencia Solidaria para Empleados (FASE), el subsidio establecido por el Gobierno para apoyar a los trabajadores en esta crisis.

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Pero esa compensación sólo abarcaba hasta un máximo de 8,500 pesos del salario de los trabajadores suspendidos de sus funciones de forma temporal por la epidemia.

Esto significa que los asalariados informales, que suman más del 60% de la fuerza laboral en el país, han quedado desamparados en la generación de ingresos para el sustento familiar.

Sólo la ayuda gubernamental, a través de varios de sus departamentos de asistencia social, ha calmado tímidamente las precariedades de cientos de miles de familias cuyos titulares están actualmente en estado cesante.

¿Optimismo?

Desafortunadamente, aunque se exhorta a la población a ser optimista, todo apunta a que más bien sea realista, porque las proyecciones, según los expertos, son de las cosas no volverán a ser normales.

Esa realidad significa que volveremos a escuchar sobre inestabilidad de precios, incremento de la deuda externa, desempleo, impuestos, devaluación aún más del peso con relación del dólar y otras monedas duras, y lo más doloroso, declaraciones de quiebra o bancarrota.

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Los resultados del lúgubre panorama expuesto se teme que sea el aumento del desempleo, disminución de sueldos en mano de obra, lo que a su vez conllevará al incremento de la criminalidad.

#Quédate en tu casa

Esta correcta medida ha sido asumida en todo el mundo para contener la expansión del coronavirus, como sonido de alerta de las autoridades para pedir a los ciudadanos que eviten salir de sus hogares evitando así ser y/o infectar a otras personas.

Es cierto que las normas de cuarentena no impiden acudir al supermercado o a la farmacia, pero muchos ciudadanos han optado por recurrir a empresas de mensajería para realizar labores de trasladar a hogares u oficinas los pedidos.

Aunque los ingresos sean menos, este tipo de labor ha servido para llevar algo de dinero para enfrentar necesidades básicas, es decir, es la aplicación en menor lo que para la innovadora empresa Amazon ha sido la base del éxito.

Ese “comercio en línea” y las entregas a domicilio condujo a la citada compañía a iniciar la búsqueda de 100.000 trabajadores más para sus almacenes en Estados Unidos con el fin de hacer frente a la creciente demanda.

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A nivel mundial

Si bien el concepto de mal de muchos, consuelo de tontos es cruel, hay que decir que este comienzo de mayo llegó con la infausta nueva de que las pérdidas globales de ingresos por el trabajo oscilen entre 860,000 y 3.440 millones de dólares.

Esa pérdida de ingresos por el trabajo viene acompañada de una disminución del consumo de bienes y servicios, lo que repercutirá adversamente en la continuidad de la actividad empresarial y en la capacidad de recuperación económica.

De acuerdo a las conclusiones a que han llegado los expertos económicos y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en todo el mundo podría haber 8.8 millones de trabajadores en situación de pobreza adicionales, más que los previstos inicialmente

Respecto a los casos hipotéticos de incidencia media o elevada, habrá de 20,1 a 35 millones de trabajadores en situación de pobreza más que antes de las previsiones realizadas para 2020, con anterioridad al brote del COVID-19.

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