Perspectiva

La sombra de la crisis acompañará asunción de Abinader

Nelson Encarnación/ElCorreo.do

SANTO DOMINGO: El economista y empresario Luis Abinader asume este domingo la Presidencia de la República con los mayores desafíos por delante y con un panorama que plantea las peores perspectivas para un nuevo Gobierno en los últimos 50 años.

Nunca antes el país había vivido una situación tan delicada para un cambio de Gobierno, lo que significa que Abinader y su equipo no podrán tener descanso desde el primer día para poder sacar adelante el país que ha vivido los últimos seis meses en medio de sombrío discurrir producto de la crisis sanitaria y su derivación económica.

El panorama que hereda el ganador de los pasados comicios no es tan grave como el que le tocó al doctor Joaquín Balaguer al asumir el primero de julio de 1966 prácticamente en medio de una guerra civil y sin recursos ni siquiera para pagar Al personal el primer mes de su gestión.

Tal era la situación que los salarios del Gobierno los abonó la Organización de los Estados Americanos (OEA) en una cooperación que más bien pudiera calificarse de cargo de conciencia por su triste papel de un año antes avalar la segunda intervención militar de los Estados Unidos en apenas medio siglo.

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Pero la situación para Abinader no difiere mucho en cuanto a incertidumbre se refiere, ya que al nuevo Gobierno le aguarda enfrentar la peor guerra jamás librada por la humanidad, como es la pandemia de COVID-19.

Con una economía en declive, los sectores productivos trabajando a media capacidad y algunas áreas cerradas, el desempleo en aumento y el entorno regional en peores condiciones, Abinader amanecerá el lunes como el flamante presidente que deberá trabajar 24/7/365 para poder salir a flote.

Si bien ha prometido enfrentar con determinación la pandemia y sus consecuencias sanitarias y económicas, no pocos tienen los dedos cruzados para eso se pueda concretizar, aunque no menos son escépticos.

Este domingo cuando jure ante la Asamblea Nacional, Abinader lo hará sobre más de mil 400 tumbas de dominicanos que perdieron la batalla frente al coronavirus y un número de contagiados que va camino a las 100,000 personas.

Si bien no le cabe ninguna responsabilidad por lo que hereda, culpar al Gobierno pasado no será una opción, aunque todos saben que la pandemia alcanzó los niveles actuales como resultado de un conjunto de irresponsabilidades de las autoridades salientes que no hicieron lo que debieron a tiempo.

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En el plano económico, algunos de los hechos que le jugarán en contra al nuevo presidente, será la caída del sector turismo que si bien ha empezado a recibir algunos visitantes, será cuestión lenta debido a que todos los países están en crisis.

Asimismo, las medidas que ha adelantado el presidente electo con el cierre de agencias del Gobierno, apuntan al incremento del desempleo en momentos en que el sector empresarial no está generando puestos de trabajo sino lo contrario, y cuando sus seguidores están a la espera de recibir una colocación.

Conforme los datos actualizados, varios millones de personas están precarizadas con ingresos tocando el umbral de la miseria y muchos miles más sobreviven a duras penas con las ayudas del Gobierno, algunas de las cuales no dan ni para caerse muertos.

¿Una varita mágica para resolver los problemas? Eso no existe.

¿Una excusa por la pandemia y el Gobierno anterior? Sería una gravísima forma de presentar credenciales frente a una sociedad que el 5 de julio decidió en primera vuelta salir de lo que había. De manera que esa no será una opción, aunque no se podrá soslayar.

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Si bien Abinader no recibirá un cheque en blanco, por lo menos la inmensa mayoría está consciente de que necesitará de mucha colaboración y mucha más comprensión.

En las condiciones actuales y las perspectivas sombrías, se puede proyectar que el nuevo presidente, si bien no recibe una Arcadia, tampoco puede afirmarse categóricamente que se encontrará en el Laberinto de Creta.

Esto significa que el inicio de su gestión estará a mitad de camino entre el Paraíso Terrenal y las puertas del infierno. La dirección que escoja será decisión enteramente suya.

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