Perspectiva

La sociedad va mal

SONDEO/ L. Encarnación Pimentel

Colaboración elCorreo.do

Desde hace buen tiempo, en el país hay mucha gente que anda y se comporta como chivo sin ley, haciéndole mucho daño a la sociedad; invirtiendo valores y pervirtiendo todo, sin que una autoridad competente en cada caso ponga freno y dé un ejemplo que resulte aleccionador, para acabar con desbordamientos y las violaciones de todo tipo.

Alguien debe dar el primer paso, y por alguien—o por algún lado—debe empezarse el trabajo de adecentamiento y de reencauzamiento del orden y el respeto por las leyes y normas que nos hemos dado para diferenciarnos de los demás animales que pueblan la selva. Es que por ese dejar hacer y dejar pasar, algunos atrevidos del patio–no solo extranjeros—hasta a los símbolos patrios han relajado e irrespetado.

Y cuando se ha hecho alguito para sancionar al que pasa de la raya, se ha visto de inmediato algún resultado. Recordemos al urbano que en un momento irrespetó la Bandera y tras ponerle como sanción que barriera por un tiempo la plaza erigida en honor a dicho símbolo, pidió perdón y hasta se comprometió a mejorar las letras de lo que hace para llevar un mejor mensaje.

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Si las leyes o las normas no tienen el componente de sanción para quien las viole y para el que debe velar porque se cumplan, no hay ninguna garantía de que se respeten ni se hagan respetar. En el caso del urbano llamado don Miguelo, se le fue la mano poniendo en redes un video violatorio de la salubridad infantil, sencillamente porque cuando se le comenzó a ir la boca (tabaco incluido) con unos programas aberrantes, con diálogos insinuantes y palabras muy subidas de tono con féminas que reflejan jugar en ligas mayores (¿), nadie le llamó la atención ni le marcó un límite. Por el contrario, muchos le han celebrado las obscenidades que salen del pervertido espacio en las redes.

De ahí que no sorprenda que esa población que no movió una paja cuando el personaje subió el video de las niñas con movimientos propios de mujeres, ahora se movilice para presionar para que se le ponga en libertad. No hay que ensañarse ni extremar contra él, pero hay que darle un escarmiento, para que sirva de guía–y de freno—a los demás de su onda “artística”. No podía salir del tribunal con su cara limpia, jamás. Como dice Portes, pero no aplicando la crítica al que busca sanción, sino al autor del error:” Es que no hay juicio. ¡Esta sociedad va mal, pero muy mal!”. A lo que Carlos M. García dice: ”El urbano don Miguelo pone a las niñas a moverse como mujeres. ¿Por qué no dejamos a las niñas que crezcan a su propio ritmo, como antes, jugando con muñecas…?”.

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encar-medios@hotmail.com

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