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La producción de agua es suficiente para consumo pero el 60 por ciento se pierde en redes, hogares e industrias

Por Suanny Reynoso

Redacción/elCorreo.do

SANTO DOMINGO: La capital recibe agua más que suficiente para satisfacer la demanda de la población que sufre con frecuencia el desabastecimiento  debido a que  el 60 por ciento  del líquido  se pierde  en las redes,  hogares,  industrias y  lavaderos de vehículos, de acuerdo con el geólogo Osiris de León.

El experto explicó que desde hace décadas se está botando 6 galones de cada 10 que se colocan en las redes primarias, y que eso es insostenible porque sería como ir al supermercado, comprar 10 botellas de agua y botar 6  en el camino.

De León situó el suministro de agua para el Gran Santo Domingo en unos 420 millones de galones al día, procedentes de Valdesia, Haina, Ozama, Isabela y campos de pozos que extraen agua subterránea,

El problema real, afirma,  no está en la producción y despacho de agua potable, la que dijo es suficiente, sino en las fugas por obsolescencia de la red de distribución que llega a los hogares, así como  en las fugas y desperdicios en hogares, industrias y lavaderos.

El manejo del agua en tiempos de Coronavirus

De León sostiene que el problema de las fugas y desperdicio del agua contribuye a crear  una escasez, la cual, en estos tiempos de pandemias, impacta negativamente en la expansión del COVID-19.

Recordó que el principal factor en el control de la expansión del virus es la permanente higiene manual y facial, para lo cual se requiere suficiente agua potable y jabón de cuaba, por lo que las deficiencias del servicio ahora se convierten en letales

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De León narro que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda lavarse permanentemente las manos con agua y jabón de cuaba, que es la vía más efectiva para eliminar la carga bacterial, pero que si no hay agua disponible en el hogar, o en el trabajo, la cosa se complica y el riesgo de contagio aumenta”.

En su opinión, el problema de la contaminación va por doble vía, porque a la escasez de agua se suma el hecho de que un gran número de ciudadanos no practica el correcto aseo frecuente de sus manos.

“Los virus y las bacterias no se ven y mucha gente no hace consciencia de los peligros microscópicos que acechan para atacarnos desde nuestras propias manos, desde donde entran con facilidad al interior de nuestro cuerpo y por ahí empieza el problema”, apuntó.

Dijo que por ello muchos médicos plantean que por cada dólar que se invierte en agua potable, saneamiento y educación sanitaria, los gobiernos ahorran 4 dólares en servicios hospitalarios.

Explica que esto así, porque el agua contaminada, y las manos  no aseadas, son responsables de muchas de las enfermedades hidrotransmisibles que afectan mayormente a los sectores marginados, lo que debe llevarnos a priorizar los servicios de agua potable y alcantarillado sanitario en todos los núcleos habitacionales, porque esa es la mejor medicina preventiva.

Inversión de recursos

A juicio del ingeniero De León, el Estado está invirtiendo los recursos necesarios para mejorar la calidad y la cantidad del agua que se suministra al Gran Santo Domingo, donde vive la tercera parte de la población, pero no se invierten suficientes recursos económicos en sistemas de alcantarillados sanitarios, y que esa vieja falencia ha dejado un terrible pasivo ambiental, sanitario y social que debemos saldar.

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Expresó que agua potable y saneamiento básico tienen que ir de las manos, y que la misma cantidad de dinero que se destina anualmente para la producción y suministro de agua potable, debe también invertirse para resolver el viejo problema del alcantarillado sanitario.

Si no existe el saneamiento básico, las aguas cloacales que salen de los hogares van a las cañadas, a los ríos, y a las aguas subterráneas, y terminan contaminando y degradando el agua potable, explicó.  Añadió que, para evitar esa situación, hay que invertir recursos económicos para construir grandes plantas sectoriales para tratamiento de las aguas residuales.

Los numeritos

La Ley General de Presupuesto y Gasto Público para el año fiscal 2020, aprobada cuando nadie en el país soñaba con la llegada de la pandemia del coronavirus, ascendió a RD$997,119,172, 943.00.

De ese total, el gobierno invirtió en la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD),  que suple el líquido en el Gran Santo Domingo, la suma de RD$9 mil 720 millones 249 mil 769 pesos.

El portal de la CAASD correspondiente a su ejecución presupuestaria de este año 2020, detalla que esos fondos fueron distribuidos de la siguiente manera: $4 mil 810 millones 287 mil 486 pesos, invertidos en obras, edificaciones, infraestructuras y construcciones de bienes concesionados.

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En un segundo apartado, invirtió RD$4 mil 909 millones, 962,283 pesos en pagos de nóminas y gastos corrientes.

En el caso del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA), que tiene la responsabilidad de mantener y operar los servicios de agua potable, alcantarillados sanitarios y pluviales, así como elaborar o aprobar los planos de obras hidráulicas públicas y/o privadas, se le asignó una partida de RD$7 mil 822 millones, 519,586 pesos, unos RD$2,000 millones menos que a la CAASD.

La inversión de esos recursos se realizó de la siguiente manera: RD$ 4 mil 102 millones, 601,700 pesos se utilizaron en obras, edificaciones e infraestructuras, así como construcciones de bienes concesionados.

El dinero restante, RD$3,719 millones, 917,886 pesos, se invirtió en el pago de nóminas y cuentas corrientes.

Es evidente que en ambos casos esos organismos responsables de la producción, distribución y suministro de agua, sólo invierten el 50% en la mejoría de la calidad del servicio, contribuyendo con su escasez, y el resto se invierte en pago de nóminas, construcción y mantenimiento de infraestructuras, entre otros.

Una interpretación rápida de estos resultados indica que del presupuesto general de la nación para este año 2020, ascendente a RD$997,119 millones,172,943 pesos, el Estado dominicano sólo invirtió 17 mil 542 millones,769,355 pesos, equivalente al 1.75%.  del Producto Interno Bruto (PIB).

 

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