Salud

La pandemia y su alargada sombra afecta a embarazadas y bebés

“El principal miedo que tienen las madres es contraer el virus y que las confinen. O que cuando su hijo nazca las separen del bebé por ser positivas, que el bebé pueda tener problemas por COVID, o también quedarse aisladas con el recién nacido con toda la incertidumbre que ello acarrea”, explica José Puertas, psicólogo investigador predoctoral de la Universidad de Granada (UGR).

SPUTNIK

RUSIA.- Los efectos negativos de la pandemia sobre embarazadas y sus bebés son constatados por investigadores de la Universidad de Granada. El estudio revela que el estrés añadido que causa la pandemia y el confinamiento necesita ser tratado, por lo que un programa pionero asiste a embarazadas con terapia ‘online’.

“Ya el parto a solas se me hizo muy duro, y ahora, con todas las dudas que se te vienen a la cabeza… es demasiado”, nos cuenta una madre que dio a luz a su primer hijo a finales de julio. Su experiencia como madre primeriza no está siendo todo lo idílica que ella esperó. Vive en Granada, una de las ciudades que ha vuelto ahora a la Fase 0 y su familia está en otra ciudad.

“Paso la mayor parte del tiempo sola con mi bebé desde que mi marido se incorporó al trabajo. Si buscas contacto con alguien para tener apoyo emocional, sientes a la vez que estás corriendo riesgos de contagio”.

Esta experiencia es común en embarazadas y madres que acaban de dar a luz. Un círculo vicioso que se alimenta de miedo al contagio y culpabilidad. A las preocupaciones de una madre primeriza se añaden los extras de pandemia.

Desde el mes de octubre, y a lo largo de 8 meses, José Puertas y varios especialistas trabajan con embarazadas y madres en terapias online. Las embarazadas están doblemente expuestas a los miedos y presiones de la pandemia, respecto a un individuo normal, debido a la “conexión biológica que tiene con el bebé”. Esto se traduce en un exceso de prevención o culpabilidad que desemboca en “una ansiedad mayor que hace que surjan síntomas depresivos de culpabilidad”, explica Puertas.

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El estrés específico del embarazo

La novedosa terapia para lidiar con el estrés psicológico y fisiológico forma parte del proyecto Gestastress de la Universidad de Granada (UGR), en colaboración con el Hospital Universitario Clínico San Cecilio. Varios psicólogos clínicos de la UGR ya venían trabajando sobre el papel del estrés en madres y sus hijos. Pero el proyecto, financiado por el Ministerio de Ciencia y Educación I+D ha dado un vuelco enorme a raíz del confinamiento.

Peralta y su equipo confirmaron con el confinamiento sus peores temores. La pandemia agrava todos los factores de riesgo.

“Empezamos a hacer pruebas y a comparar los indicadores con los que venimos midiendo el estrés y nos quedamos alucinados”, relata a Sputnik la directora de toda la iniciativa, la profesora María Isabel Peralta Ramírez.

El estrés se mide con instrumentos de evaluación sicológicos, desde cuestionarios psicológicos a análisis de psicopatologías —como somatización, ansiedad, depresión o pensamiento paranoide– y también fisiológicos: el equipo trabaja con muestras del pelo de las embarazadas. En la base del pelo se acumula la hormona de estrés: el cortisol, “en conjunto tenemos parámetros hormonales y psicológicos y ambas mediciones se dispararon con el confinamiento”, explica Peralta.

Consecuencias futuras: los bebés no son ajenos a la pandemia

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Uno de los hallazgos en los que se cimienta esta investigación es el hecho de que el cortisol y el estado psicológico de la madre son proporcionales al cortisol que acumula el bebé al nacer, es decir, el estrés de la embarazada afecta al bebe.

“Las madres con más estrés y cortisol tienen más probabilidad de tener un parto que termina en cesárea o instrumental, así que tu estado psicológico determina tu tipo de parto”. Peralta destaca otras afecciones, como el hecho de que a la madre tarda más tiempo en subirle la leche cuando el estrés y el cortisol es más alto, o en la probabilidad de que exista depresión postparto.

Son muy inquietantes las consecuencias para el bebé. Aunque este estudio, por ahora, solo tiene un horizonte de análisis de los 6 primeros meses de vida, ya detecta implicaciones en los propios hijos e hijas: “los datos nos dicen que a más estrés hay un menor neurodesarrollo en los recién nacidos”. Eso implica una menor función cognitiva, menos nivel de respuesta o menos destreza motora,”conforme crezcan ya podremos evaluar qué tipo de influencia tiene en su conducta, pero por lo pronto sí confirmamos que hay relación en el desarrollo cognitivo y motor”.

Herramientas internas para lidiar el temporal

“Por lógica, esperábamos que una situación de riesgo y pandemia universal afectara psicológicamente, y la variable del confinamiento es brutal, pero los resultados de nuestro estudio no dejan de sorprendernos, así que decidimos actuar, ofrecer alguna respuesta”, cuenta José Puertas, encargado de las terapias online.

El trabajo con las participantes confirma la existencia previa de factores de riesgo que desembocan en obsesiones, ansiedad o depresiones. Estos factores son por ejemplo el insomnio y, sobre todo, la soledad.

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“Las personas que más han mantenido contacto, aunque sea por videollamada, escapan a esta tendencia, el apoyo social es básico para el ser humano y para una embarazada mucho más”, explica Peralta.

Los talleres, por el bien de las embarazadas y sus hijos, ofrecen asistencia, compañía y sobre todo herramientas para frenar el estrés. ¿Cómo afrontar las situaciones estresantes? Nuestra sociedad, y urgentemente las embarazadas, requieren de un coaching para fortalecernos emocional y psicológicamente. El equipo de la UGR resalta la importancia de aprender a rebajar las autoexigencias que derivan en culpabilidad.

También revelan algunos síntomas de que perdemos la batalla contra el estrés, como los obvios problemas respiratorios, la ira, pero también la incapacidad para disfrutar de cosas buenas que nos pasan, ni de placeres como el ocio, la comida o el sexo… Algo probable en este 2020 que difícilmente nos da un respiro, y más si acabamos de traer un bebé a un mundo con uno de los horizontes más negros que hemos conocido.

“Por ello, el mejor consejo es vivir el presente, el ahora. Centrarme solo en los disfrutes de mi bebé y no pensar en el futuro que no podemos controlar. Lo que no podemos controlar siempre lo imaginamos de una manera más dramática. Hasta en la adversidad hay algo positivo, no pospongamos la felicidad a que acabe la pandemia”, recomienda Peralta. Un consejo no solo apto para embarazadas.

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