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Juan Carlos I: “El Rey está desnudo”, el emérito español atrapado entre líos de faldas y denuncias de corrupción

El Político

MADRID, España.- El Congreso de los Diputados no investigará las actividades del rey emérito Juan Carlos I en las que sí está indagando la Fiscalía suiza, entre ellas la supuesta donación de 100 millones de dólares que recibió en Suiza del rey de Arabia Saudí y la supuesta posterior donación que él mismo habría hecho a Corinna Larsen en 2012.

Así lo decidió este martes la Mesa de la Cámara Baja, que rechazó siquiera tramitar la solicitud con los votos de los seis representantes de PSOE, PP y Vox y el rechazo de los tres de Unidas Podemos.

Los socialistas y la derecha se apoyan en un informe de los letrados del Congreso que, como ya ha ocurrido en anteriores ocasiones en las que la Cámara ha intentado investigar al monarca emérito, recuerda que la figura de Juan Carlos I es inviolable en virtud de lo que establece la Constitución. Unidas Podemos, ERC, Más País, JxCat y Compromís -los grupos que han presentado las dos solicitudes para que se abriera la comisión de investigación- planteaban que el ex jefe del Estado había perdido esta inviolabilidad cuando abdicó, algo que los letrados rechazan.

Así, el Congreso tampoco indagará en las “presuntas irregularidades realizadas por el ex jefe del Estado en relación con las relaciones diplomáticas y comerciales entre España y Arabia Saudí”, el objeto de la comisión de investigación pedida por Unidas Podemos y ERC. Tampoco se esclarecerá la posible existencia de “comisiones o donaciones en especie o dinerarias entre el gobierno de Arabia Saudí y el ex jefe de Estado a cambio de su mediación en la consecución de contratos o de operaciones de promoción internacional del régimen saudí”, ni “el grado de conocimiento” de esas presuntas actividades “por parte de las empresas” y los “departamentos del Gobierno implicados en las mismas”.

Unidas Podemos y ERC registran una segunda solicitud para que el Congreso investigue a Juan Carlos I

Con la de este martes ya es la tercera vez que el Congreso rechaza investigar los supuestos actos ilícitos que habría podido cometer el rey Juan Carlos. En 2018, la Mesa de la Cámara Baja decidió en dos ocasiones impedir la tramitación de sendas peticiones de apertura de una comisión de investigación sobre el rey emérito con los mismos argumentos que ahora: que el rey no está sujeto a la fiscalización del legislativo porque la Constitución, en su artículo 56.3, lo declara inviolable

El destino ha marcado al Rey Emérito Juan Carlos I de Borbón.

Respetado como el hombre que logró la transición entre el régimen fuerte de Francisco Franco y la monaquía democrática y moderna, losúltimos años del Rey han transcurrido entre muertes, separaciones, infidelidades y negociados de dudosa legalidad.

La maldición de los Borbones para haber reaparecido, al final de su vida,a y tras abdicar el trono en un momento de muy baja popularidad, y pasarlo a su hijo el rey Felipe VI, todos los secretos que el emérito Juan Carlos ha tratado de ocultar, reaparecen.

El primero y mejor guardado ocurrió hace casi 65 años, cuando asesinó a su propio hermano mayor, Alfonso, durante unas vacaciones. El informe oficial, sin investigación oficial, se limitó a decir que estando jugando en el salón los dos hermanos, se disparó el gatillo en forma accidental y faalleció el menor de los hermanos. Este incidente fue cuidadosamente ocultado.

Tan eficiente como esta noticia fue ocultar la relación de m{as de quince años con Marta Gayá, una discreta mujer de quien el Rey estuvo muy enamorado y de quien sigue siendo su amiga.

Sin embargo, al menos una vez al año, la foto oficial de las “vacaciones en Palma de Mayorca” mostraba unaa familia feliz con sus tres hijos y siempre con la presencia de la discreta Reina Sofía, muco mas conciente de los deberes que con llevan la Majestad del trono. Pero en el mismo yate donde se retrataba con su esposa e hijos salía luego a recorres los mares con su amiga preferida durante mas de quince años.

El príncipe georgiano Zourab Tchokotoua fue quien presentó a Juan Carlos I y Marta Gayá, durante un veraneo de la Familia Real en Mallorca a principios de los años 80. El monarca quedó deslumbrado por la mallorquina, hija de una familia acomodada de la isla, cuyos padres fueron propietarios del hotel Villamil de Paguera (Calviá).

Nacida en 1949, Marta Gayá se había casado muy joven con un ingeniero aeronáutico malagueño, Juan Mena, quien durante dos años fue gerente del diario El Día de Baleares. El matrimonio no llegó a tener hijos y se rompió al cabo de tres años, antes de que Gayá conociera al monarca. Tras el divorcio, ella comenzó a trabajar como relaciones públicas de la discoteca del Club de Mar de Palma, donde cada verano se daba cita toda la alta sociedad de las Islas, en torno a la Familia Real.

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«Marta Gayá ha sido el amor de más larga trayectoria de Don Juan Carlos y, quizás, la mujer que más amó», declaró a OKDIARIO Jaime Peñafiel. La relación se prolongó durante cerca de 15 años –desde 1990 hasta la aparición de Corinna– con numerosos viajes, travesías por las aguas de Baleares y encuentros furtivos en casa de amigos como José Luis de Vilallonga. Un permanente quebradero de cabeza para el entonces jefe de la Casa del Rey, Sabino Fernández Campo.

Poco se ha sabido hasta ahora de Marta Gayá. Su máxima prioridad ha sido siempre la discreción. El perdón público del Rey Juan Carlos, en abril de 2012, tras el episodio de Botsuana, Corinna y los elefantes, marcó el final de una etapa. Fueron años en los que un pacto no escrito le protegía ante cualquier noticia o comentario que pudiera perjudicarle. De la Serenísima – como comenzaron a llamarla en Palma – por supuesto, no se hablaba; no se escribía; no se sabía.

También con algunos sobresaltos. En 1992, el propio presidente Felipe González desveló ante los periodistas que el Rey estaba «ausente», por lo que no había podido firmar el nombramiento del nuevo ministro de Asuntos Exteriores, tras el fallecimiento de Francisco Fernández Ordóñez.

Felipe González: «El Rey está ausente»

Las palabras de Felipe González provocaron el lógico revuelo entre los periodistas ante lo que, para algunos, era un secreto a voces: el Rey había realizado una de sus escapadas habituales a Suiza junto a su amante mallorquina. La versión oficial que ofreció Fernández Campo fue mucho más bondadosa: el Rey había acudido a Suiza a someterse a «un chequeo médico rutinario«.

Aquel mismo año, para suplicio del jefe de la Casa del Rey, las revistas Época y Tribuna llevaron a su portada la foto de Marta Gayá y los rumores sobre su relación con el monarca. Todo ello provocó que, según aseguran los expertos en la Casa Real, Juan Carlos I se planteara por primera vez la posibilidad de abdicar.

Marta Gayá pasó a un segundo plano en 2004, cuando apareció en escena Corinna, pero su amistad con Don Juan Carlos se ha mantenido en el tiempo. Tan sólo cuatro meses después de que OKDIARIO publicara la grabación del CNI, en la que confesaba su amor por la mallorquina, ambos viajaron juntos a Irlanda en agosto de 2017, mientras el resto de la Familia Real permanecía en el Palacio de Marivent.

El error de mostró la vida oculta del Rey

El accidente de caza del monarca en Botswana había hecho que saltara por los aires definitivamente, en 2012, el pacto de silencio que protegió durante años la vida íntima del Rey emérito.

Don Juan Carlos aparecía con una guía y un arma en la mano, luciendo la foto de un gran elefante que había cazado en un safari africano, la coordinadora de viaje era su amante, la alemana Corinna Legard.

Juan Carlos I confesó en una grabación su amor por su ‘girlf’ Marta Gayá: «Nunca he sido tan feliz»

Espléndido con los dineros públicos

Juan Carlos I donó a Marta Gayá 2 millones de € desde el mismo banco suizo que pagó los 65 a CorinnaJuan Carlos I donó a Marta Gayá 2 millones de € desde el mismo banco suizo que pagó los 65 a Corinna. El favor de Álvaro de Orleans a su primo Juan Carlos I: mejor un delito fiscal que blanqueoEl favor de Álvaro de Orleans a su primo Juan Carlos I: mejor un delito fiscal que blanqueoGED CapitalEx altos cargos del PSOE están tras la empresa investigada por dar el ‘cambiazo’ con los aviones ambulancia

Juan Carlos I, además de su esposa ha tenido tres grandes amores Marta Gayá, Corinna zu Sayn-Wittgenstein y Bárbara Rey. Con la mallorquina Marta Gayá, con la que mantuvo una larga e intensa relación durante los años 90, hasta que en 2004 apareció en su vida Corinna.

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Ocurrió el 4 de octubre de 1990, cuando Don Juan Carlos hablaba por el teléfono móvil desde su coche –sin saber que era espiado por el CESID–, mientras se dirigía al Palacio Real para asistir a una entrega de credenciales.

Durante la conversación, el monarca relató a su interlocutor que la víspera había acudido al Palacio de La Zarzuela un conocido de la Familia Real para quejarse de la falta de discreción de Don Juan Carlos, cuya relación con Marta Gayá había provocado todo tipo de rumores en la sociedad mallorquina.

«Lo tuve que mandar callar… –relató Juan Carlos I–. Le dije que yo no me metía en su vida privada. Que él hiciera el favor de no meterse en la mía. Comprendo que soy un hombre público pero yo sé muy bien lo que debo hacer».

«¿Cómo voy a llevarla en el ‘Fortuna’?»

Sin saber que los servicios secretos estaban grabando la llamada, el monarca no dudó en calificar a la mallorquina como «my girlf» (apócope de my girl friend, «mi novia» en inglés) y confesó: «Nunca he sido tan feliz«. Así explicaba cómo había parado los pies al visitante de La Zarzuela que le echaba en cara esta relación por el daño que podía causar a la imagen de la Monarquía:

«Venía a decir que en Palma le habían dicho…que me habían visto en alguna cala con my girlf (mi novia). Yo le dije: ‘Pero hombre, por dios, cómo voy a llevarla en el Fortuna’».

Ante estas críticas, el monarca se propuso ser mucho más cauto en sus encuentro fortuitos con Marta Gayá, con la que realizó luego varios viajes a Suiza y Francia para huir de las cámaras de los paparazzi:

«Y yo cuando tenga que hacer una cosa, decirte: lo siento pero yo no piso Flanigan (restaurante de Mallorca) o no piso tal. Cuando lo pise, dos personas y, si hay una más, fuera. Y así de claro… ¿Estamos? Nunca he sido tan feliz».

Esta conversación fue interceptada y grabada por el servicio de escuchas del CESID (hoy CNI), que la archivó en su Cintoteca con la referencia «S.M 4-10-90». Tras conocer su contenido, el entonces jefe de la Agrupación Operativa (AOME), el coronel Juan Alberto Perote, informó de inmediato al máximo responsable de los servicios secretos, el teniente general Emilio Alonso Manglano, quien acudió al Palacio de la Zarzuela para entregar la grabación al jefe de la Casa del Rey, Sabino Fernández Campo, y advertirle de los riesgos que estaba asumiendo el monarca al mantener una conversación tan íntima con su teléfono móvil.

En Palma se veían en casa de amigos, no salían pero en París, sí. Allí era más fácil. Solían quedarse en casa de José Luis y Sylliane de Vilallonga donde siempre tenían su habitación preparada. Gstaad ( Suiza) era otro de los lugares para encontrarse. “Si Marta fue feliz de verdad, solo lo puede confirmar ella. Desde luego lo parecía”. Ahora, bien, si hay algo en lo que los amigos coinciden es que Gayá nunca hablaba de él “Era una cuestión de respeto que entendíamos perfectamente. Hay cosas que nunca se deben preguntar”.

Aunque pareciera lo contrario, continua esta persona que la conoce bien, “todo era mucho más normal de lo que se pueda pensar”. El monarca mantenía buena relación con los hermanos de Marta. Su cuñado es, además, un urólogo eminente en Palma y atendió personalmente a don Juan Carlos. Hay quien señala también la buena relación de la Serenísima con algunos hijos de doña Pilar de Borbón: “Sí, se llevaban bien y los vimos juntos alguna vez en Palma. Pero de esto hace ya mucho tiempo”.
La historia se acabó como empezó la suya cuando él la conoció. Don Juan Carlos se interesó por otra mujer que no era la suya, y según un testimonio que no duda un ápice en confirmarlo, “no fue por Corinna». Ella llegó después. Primero fue con la mujer de un buen amigo. La serenísima perdió su calma y todo acabó, pero, tras el disgusto inicial, ha mantenido una buena amistad con el Rey. Se respetan y se quieren

Hoy, Marta Gayá es una señora de 73 años. Sigue llevando una vida tranquila. Pasa los meses de invierno en Gstaad y el resto en Palma. Se cuida mucho, sigue navegando y sobretodo disfruta lo que puede de la compañía de sus amigos. El Rey Juan Carlos es uno de ellos.

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Los negocios de Corinna

La diferencia es que la novia alemana del Rey ama el dinero. Arturo Fasana es el hombre detrás de dos de las sociedades que se investigan en Ginebra presuntamente vinculadas al rey emérito- figura en el Registro de Panamá como miembro de, al menos, 107 organizaciones, una de ellas vinculada a una empresa de Alberto Cortina

La investigación que lleva a cabo la Fiscalía de Ginebra ha puesto al descubierto las conexiones de los presuntos gestores de la fortuna de Juan Carlos I con los protagonistas de la venta del Banco Zaragozano. La Fundación Zagatka -que pagó vuelos privados al monarca- asegura que se embolsó en 2003 una comisión tras la compra del banco español.

El administrador de aquella cuenta era Arturo Fasana, quien dos años después creó una sociedad en Panamá que compartió acciones con una empresa del propio Alberto Cortina, propietario del Zaragozano y miembro del círculo de amistades del rey emérito.

Fasana es un gestor de fortunas. Ya fue investigado en el marco del casoGürtel por su relación con la cuenta Soleado, ahora, Suiza le investiga por su presunta participación en la administración de fondos supuestamente vinculados al rey Juan Carlos I.

El fiscal Yves Bartossa inició las pesquisas en 2018. Según publicó OK Diario, en verano de ese mismo año se ordenó la entrada y registro en las oficinas que Fasana tiene en Ginebra.

En la investigación, además de figurar como el gestor bancario de la fundación que pagó los vuelos privados del monarca, también aparece como presidente de la Fundación Lucum, que recibió el presunto “regalo” millonario de Arabia Saudí a Juan Carlos I y que realizó la supuesta “donación” a Corinna zu Wayn-Wittgenstein.

En los Panama Papers consta que Northcroft Trading Inc compartió acciones en 2005 y 2006 con la mercantil Percacer SA, según la investigación que La Sexta y El Confidencial llevaron a cabo en España. Vozpópuli ha tenido acceso a la información de la compañía dedicada a la tenencia de inmuebles desde 1989. Su administrador único es desde 2000 Alberto Cortina de Alcocer, quien fuera propietario del Banco Zaragozano y miembro del círculo de amistades de Juan Carlos I. También aparece uno de los investigados de la Gürtel: Ramón Blanco Balín, primero como administrador y luego como apoderado.

La comisión del Zaragozano

En el listado de accionistas de Percacer consta el propio Banco Zaragozano, entidad que habría abonado una comisión a la Fundación Zagatka -la de los vuelos privados del rey emérito-, según admitió Álvaro de Orleans a Credit Suisse.

El primo del rey emérito aseguró que el patrimonio procedía de “la comisión que percibió por presentar a las personas que intervinieron en la venta del Banco Zaragozano a Barclays Bank en Londres”. La cuenta que presuntamente recibió la dádiva estaba gestionada por Arturo Fasana.

Percacer S.A. sigue vigente y registró pasivos por 287 millones de euros en 2018, según la documentación aportada al Registro Mercantil de Madrid. Northcrofth Trading Inc tiene acta de disolución del 27 de agosto de 2019 en el Registro Público de Panamá. La offshore cerró con Yannik Fasana como presidente y con Harmodio Tejeira como tesorero. El primero forma parte del equipo de Rhone Gestion, de Arturo Fasana, sociedad que se vio involucrada en la trama Gürtel; el segundo, figura también como tesorero de la fundación que recibió el “regalo” del Ministerio de Finanzas de Arabia Saudí.

Una investigación que no prospera en España

Juristas consultados por eldiario.es concluyen que el rey emérito debe responder fuera de España incluso por presuntos delitos cometidos durante su reinado siempre que no tengan que ver con el ejercicio de sus funciones y no estén prescritos.

La empresaria alemana Corinna Larsen, con la que Juan Carlos I mantuvo una relación extramatrimonial, denunciará ante la justicia británica al monarca emérito por el acoso que asegura sufre desde su ruptura en 2012 y que estaría destinado a evitar que revele los “secretos de Estado” que presuntamente tiene en su poder. Un portavoz ha trasladado este jueves a eldiario.es que Larsen emprenderá “acciones legales” que afectan a Juan Carlos I y otros presuntos implicados.

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