Panorama

“Independientes” reniegan de política, pero buscan que los políticos los escojan para la JCE

Redacción/elCorreo.do

SANTO DOMINGO: El laboratismo que se lleva a cabo a las puertas de que el Senado de la República se aboque a seleccionar los nuevos miembros de la Junta Central Electoral ha sido uno de los más intensos de los últimos años, donde sobresale el interés de los grupos de presión por excluir a los partidos políticos de la administración de los procesos en los que esas organizaciones son fundamentales.

La experiencia demuestra, sin embargo, que no siempre los llamados “independientes” han sido eficaces en la conducción de los procesos electorales, razón por la cual algunos consideran que los propios partidos políticos no deberían dejarse arrastrar al terreno fértil donde la sociedad civil puede plantar sus raíces con bastante probabilidad de germinación.

Algunos se cuestionan la actitud de los llamados independientes de abominar de los políticos si al final serán éstos quienes decidirán la composición de la JCE.

La corriente   

Desde hace tiempo, la preocupación por la equidad electoral gana importancia en la agenda política de muchos países de la región, como lo demostró la celebración en Costa Rica, en 2012, del XV Curso Interamericano de Elecciones y Democracia, organizado por Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL).

El concepto de equidad electoral remite directamente a valores o principios generales que sirven de orientación y parámetro de evaluación de los sistemas concretos establecidos en cada país, por lo que se trata de principios marco que en cada nación pueden dar lugar a variadas formas de realización.

Lo anterior llega a propósito del debate que ha surgido en cuanto al planteamiento del presidente Luis Abinader, respaldado por importantes segmentos de la sociedad, de que los futuros miembros que integren la Junta Central Electoral (JCE) deban ser “independientes”, en el sentido de no estar vinculados a ningún partido político.

La mayor dificultad para encontrar ciudadanos “puramente apolíticos partidistas” es que justamente la principal labor de los miembros titulares de la JCE es tratar con entes políticos y llevar a cabo un concurso donde el premio mayor es alcanzar la máxima dirección del Gobierno nacional.

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Lo que sí puede y debe hacer el Senado es seleccionar ciudadanos responsables y conscientes del deber que asumen al serle encomendada la tarea de ser justos, equilibrados y hasta donde puedan, imparciales al decidir sobre un impasse surgido.

Los que pasaron

Para analizar la historia electoral moderna de la República Dominicana habría que partir del 12 de abril de 1923, fecha desde la cual quedó establecida la JCE, como ente encargado de organizar y dirigir elecciones.

Como puede observarse, 1923 recuerda el fin de la primera intervención militar estadounidense en el país.

Con sus altas y bajas, en ambientes de dictadura, democracia restringida o de plena libertad, al menos 25 ciudadanos y ninguna ciudadana han tenido la oportunidad de dirigir una o más consultas para elegir nuevas autoridades con rangos nacionales o locales.

Así, se recuerda que el primer presidente fue durante un año, Alejandro Woss y Gil, con la particularidad de que era un importante activo del Partido Azul. Fue sustituido por el jurista y académico Augusto Abraham Júpiter-Lamerique, 1924 a 1926).

Previo y hasta al inicio de la “Era de Trujillo”, ocuparon el cargo Manuel de Jesús Troncoso (1926-1930), Domingo Estrada (1930), Roberto Despradel (1930-1933), Pablo Paulino (1933-1934), Gustavo Julio Henríquez (1934-1937), Juan Tomás Mejía (1937-1938); Hernán Cruz Ayala (1938-1939) y Marino Emilio Cáceres (1939-1940).

De más está decir que todos los que fueron señalados por el tirano para la JCE, tuvieron que ser miembros activos del Partido Dominicano, instrumento político del gobernante directa o indirectamente.

Período de “libertad política”

Con la desaparición física del dictador (de quien se afirma psicológicamente sigue vigente), puede afirmarse que se inició una nueva etapa en el desenvolvimiento y quehacer político dominicano.

Esta etapa, que presenta algunas sub clasificaciones, se ha caracterizado por la escogencia del titular y miembros de la JCE, en representación de los partidos e intereses de los factores fácticos.

En esta nueva realidad política, se desempeñó como cabeza de la JCE, don Manuel Ramón Ruiz Tejada, de 1960 a 1962, quien ocupó de manera interina la presidencia de la República durante el período electoral de 1970, al estar al frente de la Suprema Corte de Justicia.

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Le sustituyó Emilio de los Santos Salcié (1962-1963),  quien organizó  las primeras elecciones democráticas en 32 años y que fueron ganadas por el profesor Juan Bosch. Se afirma que políticamente respondía a los sectores conservadores.

Con el golpe de Estado militar al presidente Bosch el 25 de septiembre de 1963 (siete meses después de juramentarse, el 27 de febrero de ese año), fue instalado un Triunvirato encabezado, nada menos, que por el propio De los Santos.

Se produjo el conflicto armado en 1965, tras lo cual apareció el Partido Reformista, el que luego añadió los términos Social Cristiano, el que “ganó” las elecciones del primero de junio de 1966, llevando como candidato presidencial al ex gobernante trujillista Joaquín Balaguer, quien juró el cargo el primero de julio.

“Los del PRD, PRSC y PLD”

En el período 1963-1065, ejercieron como presidentes de la JCE, Francisco Antonio Fernández (1963); Ángel María Liz, siendo el que más tiempo ha durado como tal (1963-1973) y Manuel Joaquín Castillo (1973-1979).

Manuel Rafael García Lizardo fue dos veces titular (1979) y (1992-1994), siendo sustituido por Caonabo Fernández Naranjo (1982-1987), Froilán Tavares  (1987-1990) y Hugo Álvarez Valencia (1990-1992), los que de una u otra forma “acogían sugerencias” del presidente Balaguer.

Con la reelección del presidente Balaguer en 1990, se produjo una crisis política, ante los alegatos de fraude presentados por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Álvarez Valencia fue reemplazado por Manuel Ramón García Lizardo, quien organizó los comicios de 1994.

En ese año la fricción fue entonces entre Balaguer y José Francisco Peña Gómez, quien habría demostrado la existencia de fraude por parte del PRSC, recortándosele dos años de mandato a Balaguer, quien continuó gobernando hasta 1996, cuando ganó las elecciones Leonel Fernández, del PLD.

Estrella Sadhalá

El proceso electoral de ese año fue dirigido por un grupo de notables, encabezado por César Estrella Sadhalá, quien dirigió la JCE desde 1994 a 1997, propuesto por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y aceptado por consenso.

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Subero Isa

Luego presidió el organismo durante varios meses de 1997, el reformista Jorge Subero Isa, pero recomendado por el PLD, gestión que recibió elogios.

Sully Bonelly

La corta gestión de Juan Sully Bonnelly, (1997-1998) también recibió elogios. Bonelly procedía de la sociedad civil y del ejercicio privado del Derecho no vinculado a partidos políticos.

Morel Cerda

Manuel Ramón Morel Cerda, relacionado con los intereses del PRD, fue presidente la JCE desde 1998 hasta 2002, organizando dos procesos electorales.

En los comicios del 2000 se produjo el triunfo de Hipólito Mejía, como nominado perredeista. Recibió duras críticas por sus acciones al frente del organismo, especialmente debido a su “agrio carácter”.

Luis Arias

A Morel Cerda le siguió Luis Arias Núñez, también respaldado por el PRD, desde el 2002 hasta el 2006, tenido como “ficha del PLD”, después de 2004, cuando volvió al poder.

Castaños Guzmán

El actual presidente de la JCE, Julio César Castaños Guzmán, llega por primera vez a la posición en 2006 y hasta el 2010, siendo elogiado por su desempeño. Durante su gestión la entidad dividió sus funciones en cámaras Administrativa y Contenciosa.

Roberto Rosario

A su salida fue sustituido por Roberto Rosario Márquez, entonces miembro del Comité Central del PLD y quien dirigía el área administrativa de la JCE, desde el 2010 hasta el 2016.

Rosario renunció antes a su militancia, aunque su gestión no pudo eliminar que se le considerara cuadro político del entonces partido gobernante, pero reconociendo el haber realizado importantes transformaciones institucionales en la JCE.

Como si se tratara un juego de entra y sale, Rosario Márquez entregó a Castaños Guzmán la batuta electoral hace cuatro años, esperándose que el nuevo Senado se aboque a escoger “miembros independientes” y sin ligazón partidaria desde por lo menos cinco años atrás, con cualquier actividad que se relaciones con política partidaria.

Por acontecimientos “extraños” que se produjeron durante su administración de las últimas elecciones, la evaluación de desempeño parece que estará bastante alejada de su anterior mandato para realizar y dirigir el certamen electoral 2019-2020.

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