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Gobierno de Abinader proyecta incondicional inclinación a la política exterior de Estados Unidos

Por Juan Acosta R.

Redacción/elCorreo.do

SANTO DOMINGO: Cuando el 21 de abril de 1998 la República Dominicana y Cuba anunciaron en forma simultánea el restablecimiento de relaciones diplomáticas plenas, interrumpidas hacía casi cuatro décadas, los incrédulos se dieron cuenta de que se había dado un paso hacia la inclusión en la política exterior del país.

“La nueva y activa política exterior dominicana busca, antes que nada, ser participatoria e integracionista. En ese sentido, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba fortalece los cimientos de esa unidad y fraternidad caribeña y hemisférica a la que todos aspiramos”, manifestó el fenecido canciller Eduardo Latorre.

De ahí en adelante, aunque casi a empujones, la participación dominicana en el plano internacional ha mejorado.

Sin embargo, con la instalación del Gobierno del cambio, cada vez queda evidenciado que su base partidaria, el Revolucionario Moderno (PRM), sustentó una posición fuera del poder y otra dirigiendo el Estado.

En sus primeras consideraciones sobre política exterior, el presidente Abinader destacó la importancia que asignará la nueva administración a este renglón, la que definió como tradicionalmente ineficaz.

Incluso se comprometió a propiciar un cambio sustancial en esta área del Estado.

“Desde hoy habrá un Gobierno que atienda a su gente, que se ponga a su servicio y que ayude a su pueblo esté donde esté”, dijo el gobernante en presencia del canciller Roberto Álvarez.

“Somos plenamente conscientes de que la prosperidad del país también dependerá de que situemos nuestro servicio exterior donde merece una nación moderna y decente. Tenemos grandes retos por delante, como su profesionalización, modernización y la adecuación de sus estructuras, hoy desproporcionadas e ineficaces”, agregó.

Empero, varias acciones y anuncios sirven de muestras de que al asumir la dirección política del país, en el área exterior, se va retrocediendo, ya que una cosa es política exterior en el sentido estricto, y otra es auxiliar a los nacionales que residen fuera de sus fronteras.

Huye de la izquierda

-El tres de agosto último, salió a la luz pública la desautorización del secretario de asuntos internacionales, Jesús Feris Iglesias, por parte del presidente del PRM, José Ignacio Paliza, por haber felicitado mediante carta al Foro de Sao Paulo (del que es miembro), por su 30 aniversario de creado.

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“Los términos de la carta contradicen la posición política y programática adoptada por el PRM en nuestro programa titulado “Una política exterior para el Gobierno del cambio”, expuso Paliza.

Ese simple hecho adelantó la ruta que posteriormente ha venido siguiendo el actual Gobierno en su política exterior.

La reacción de Paliza fue interpretada como señal de que la línea a seguir por el nuevo Gobierno se alejaría cuanto pueda de las izquierdas moderadas y/o radicales.

EEUU aliado, aliado

-El mismo día de su juramentación como jefe del Estado, Abinader dejó sentada su adhesión incondicional a posición que asumiera Estados Unidos, respecto a la República Popular China, con la que el pasado Gobierno inició nexos diplomáticos y consulares.

Sin hacer mención a la potencia económica oriental, Abinader proclamó ante la Asamblea Nacional que fortalecería aún más las relaciones comerciales “y ser el lugar donde residen dos millones de compatriotas”.

Al participar en una entrevista en CNN, Abinader aseguró que la política exterior que mantiene República Dominicana con Estados Unidos es especial, indicando que al ser la potencia del norte el mayor socio comercial del país, mantendrá las relaciones económicas y la defensa de la democracia en la región.

El mes pasado se produjo un acontecimiento que selló el pacto RD-EEUU, cuando el Gobierno dominicano se comprometió con los Estados Unidos a “salvaguardar la seguridad nacional de ambos países” excluyendo a suplidores de equipos y tecnología 5G de factura China, que sean considerados de “alto riesgo”.

Tras reunirse durante más de dos horas, el ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Álvarez y el subsecretario de Estado de los Estados Unidos, Keith Krach, coincidieron en la importancia de asegurar infraestructuras de las telecomunicaciones ante la llegada del 5G.

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China….

Y para que no quedara duda al respecto, a finales de octubre precisó que el Gobierno chino no puede tener inversiones en áreas como las telecomunicaciones, puertos y aeropuertos, que son las llamadas áreas estratégicas del país.

“Si China quiere invertir en áreas no estratégicas del Gobierno dominicano es bienvenida su inversión, pero la decisión del Gobierno dominicano es tener una alianza estratégica con los Estados Unidos”, remachó.

De Tel-Aviv a Jerusalén 

-La incondicional adhesión del actual Gobierno a la política exterior estadounidense es tal, que, de manera inesperada, la Cancillería informó que se analizaba la posibilidad de trasladar la sede de su embajada en Israel de Te-Aviv a Jerusalén, aunque ese tema ha quedado relegado, hasta ahora.

El Ministerio de Exteriores manifestó en un comunicado que recibieron una solicitud en este sentido desde el Centro Israelita de República Dominicana, sugerencia que actualmente se está sopesando.

De acogerse dicha petición, el país sigue los pasos de Estados Unidos que, en 2018, trasladó su sede diplomática de Tel-Aviv a Jerusalén en contra del criterio internacional de no establecer embajadas en la ciudad mientras su parte oriental esté ocupada.

La extrañeza del anuncio devino del origen étnico libanés del jede del Estado, en cuyo honor se colocó un gran cartel con su foto a la entrada de la comunidad de Baskinta.

Esta posibilidad produjo de inmediato reacciones contrarias, entre las que destacan la del secretario general del Movimiento Izquierda Unida, Miguel Mejía, quien lo calificó de “un paso político temerario y una actitud cuando menos fuera de tiempo y lugar”.

A su juicio, de materializarse ese pedido, evidenciaría “un intento sumiso de aprovechar la coyuntura para colarle al país una decisión de alta política y de consecuencias geopolíticas graves”.

El Frente Amplio, aliado político del PRM, expresó que el actual Gobierno debe reflexionar sobre el curso de su política internacional, la cual definió como “contraria a la Constitución de la República, contraviene resoluciones de las Naciones Unidas, afecta la imagen del país y pone en peligro el turismo”.

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La ONU

La resolución 478, del 20 de agosto de 1980, del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas condenó el intento de anexar la ciudad de Jerusalén Este por parte de Israel.

Al mismo tiempo solicitó a los Estados miembros a retirar sus misiones diplomáticas de la ciudad palestina. En el momento, solo tres países, EE. UU. Honduras y Guatemala, de la región tienen embajadas instaladas allí.

Más críticas

Hace unas semanas, el economista Fortune Modeste Valerio consideró en un artículo que el actual Gobierno ha asumido posiciones de política exterior e internacional “que revelan su desconocimiento de las variables fundamentales que mueven, en este tiempo, el acontecer mundial”.

Sostuvo además que la dependencia política, económica y social, es contraria a los nuevos tiempos, “porque obstaculiza el despegue productivo de una nación”.

“La posición del Gobierno dominicano va en vía contraria a los demás países de la región que aprovechan las inversiones chinas, para resolver problemas neurálgicos, por sus características y condiciones blandas”, razonó Valerio.

Haití

En cuanto a las relaciones con Haití, el presidente Abinader las definió como muy importantes para la República Dominicana, aunque dijo estar conscientes de que el éxito en esta relación depende de la presencia activa, consistente y perseverante de ambos estados.

“Nuestra nación no se circunscribe tan sólo a los 48,000 kilómetros cuadrados que ocupa. La República Dominicana vive también entre los rascacielos de la Gran Manzana de Nueva York, y en las bulliciosas calles de Madrid”, manifestó Abinader.

Reconoció que gran parte de la población haitiana carece de acceso a agua potable y saneamiento, y vive en hogares hacinados, y que unos cuatro millones de personas en Haití también enfrentan escasez de alimentos.

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