Panorama

¿Ganó el presidente Balaguer algunas de las elecciones en las que fue proclamado vencedor? La traumática experiencia de 1994

Por Juan Acosta R.

Redacción/elCorreo.do

SANTO DOMINGO: Con la llegada de mayo, resulta difícil que retornen a las mentes de los dominicanos mayores de 40 años, las patrañas electorales vividas en 1994, cuyos turbios resultados quedaron evidenciados desde las primeras horas de votación por su escasa pulcritud para favorecer la continuidad en el poder del extinto presidente Joaquín Balaguer.

Ese lunes 16 de mayo, sólo bastó que comenzaran las votaciones para que las alarmas se activaran, debido a la eliminación o sustitución en el padrón de cientos de miles de electores, a lo largo y ancho de la geografía nacional.

Cual escena ensayada previamente, en casi todas las mesas de votación comenzaron a registrarse protestas cuando decenas de sufragantes eran notificados de que no podían ejercer ese derecho porque su nombre no estaba en el padrón.

La situación se fue repitiendo cada vez con mayor frecuencia y con ella sumándose la indignación, por la poca discreción del fraude electoral montado por el oficialismo, con el respaldo de la mayoría de miembros titulares de la Junta Central Electoral (JCE).

El organismo electoral estaba integrado por Manuel García Lizardo, presidente, y Luis Nelson Pantaleón González, suplente del presidente. Los miembros eran: Pompilio Bonilla Cuevas, Fulgencio Robles López, José Henríquez Almánzar y Leonardo Matos Berrido. Amable Díaz Castillo era el secretario.

Acciones de la JCE  

De manera sucinta, las exclusiones de votantes comenzaron a llamar la atención de los medios de comunicación y observadores internacionales a partir de las 9:00 de la mañana, ante las constantes quejas por ese motivo

A esa hora comenzaron a recibirse las denuncias de que cientos de electores no aparecían en el padrón de electores, en las mesas que les indicaba la cédula de Identidad y Electoral suministrada al ciudadano por la JCE.

La trama fraudulenta podía evidenciarse fácilmente, porque la lista de votante de cada mesa entregada previamente a los partidos políticos sí registraba los electores excluidos, pero de nada valieron los alegatos de la oposición, especialmente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Así, media hora después (9:30 AM), los medios noticiosos informaron de la llegada a la sede central de la JCE del candidato vicepresidencial de la coalición partidaria Acuerdo de Santo Domingo, Fernando Alvarez Bogaert.

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Su presencia allí tenía el propósito de oficializar la denuncia sobre el dislocamiento de los padrones, pero no fue sino algo más de una hora después que se reunieron los miembros del pleno del órgano elector.

A las 10:00 AM, los entonces llamados jueces electorales sostuvieron una reunión “para evaluar el desarrollo de las votaciones.

El miembro titular de la JCE, Fulgencio Robles López, planteó el problema de los listados, informando a sus compañeros haber recibido innúmeras llamadas telefónicas, reportando la alteración de los padrones enviados a los colegios electorales.

También la respuesta de la mayoría de miembros fue minimizar el problema planteado por el PRD y aliados, lo que significó dejar que el proceso continuara sin el más mínimo asomo de la ocurrencia de las anomalías denunciadas.

A las 10:30 AM, luego de escuchar al candidato Alvarez Bogaert, fueron llamados los delegados y dirigentes de otras organizaciones que estaban presentes en la JCE, entre otros, Rafael Molina Ureña y Tácito Perdomo, del Partido Revolucionario Independiente (PRI, liderado por Jacobo Majluta y Federico Antún Batlle, del gubernamental Partido Reformista.

Como era de esperarse, Antún Batlle rechazó la solicitud hecha por los demás delegados políticos de oposición, de que la JCE emitiera una resolución autorizando el voto a quienes teniendo su cédula y figuraran en las listas entregadas a los partidos, no aparecieran en el que se envió a las mesas de votación.

Pero nada se hizo. Los observadores técnicos de los partidos demandaron una explicación, acerca de las disparidades en los padrones, al ingeniero Armando García, en su calidad de director del Centro de Cómputos.

Un hecho que todavía muchos recuerdan se produjo durante la conferencia de prensa ofrecida por García, antes de iniciarse el conteo de votos, cuando un periodista le preguntó sobre la alteración del padrón.

“Pregúntenle a los jueces de la JCE”, respondió. Cuando se le pidió que explicara lo dicho, éste señaló: “Ese problema la JCE lo conocía desde las 10:30 de la mañana”.

Al momento de plantear sus reclamos, estaba presente el asesor de la Fundación Internacional para Sistemas Electorales (IFES, por sus siglas en inglés), Jorge Tirado.

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En representación del PRD estaban los técnicos José Delio Ares Guzmán y Neris Cabrera, los que demandaron de García buscara en el padrón oficial varios casos que ellos les planearon, cuyos nombres fueron borrados del que se estaba usando en las mesas.

Pero sus nombres no aparecían en el padrón de la JCE, no así sus números de cédulas sí, lo que evidenciaba una suplantación de esos votantes, según se dijo, por personas fallecidas desde hacía varios años.

Pero nada se hacía para corregir el fraude. Incluso, a las 11:00 AM, la embajada de los EEUU en el país llamó varias veces a los miembros de la JCE y en dos oportunidades el obispo de Higüey, monseñor Hugo Polanco Brito,  hizo lo propio, denunciando la alteración de los padrones.

Pese a estas presiones, el organismo de elecciones decidió rechazar la petición  opositora de que se permitiera el voto a los excluidos, con el voto del presidente del órgano, García Lizardo, y los representantes reformistas Leonardo Matos Berrido y José Henríquez Almánzar.

En tanto, los observadores internacionales enviaban la voz de alarma a los organismos que representaban, señalando las anormalidades desde los diferentes municipios a los que fueron asignados.

Olivero, Agripino, embajador Graham

El casi eterno delegado reformista ante la JCE, Juan Esteban Olivero Féliz, quien en una ocasión colocó comillas a los triunfos comiciales de su líder, lucía satisfecho y con demasiada confianza en que el trabajo realizado aseguraba los resultados buscados.

Al ser consultado por los periodistas acerca de la situación, éste declaró que su partido jamás aceptaría que se permitiera votar a los ciudadanos que no aparecieran en los padrones entregados a cada mesa de sufragio.

Para ratificar lo dicho por Olivero Féliz, alrededor de las 2:00 PM, llegó a la JCE una amplia delegación integrada por nueve personas, encabezada por el presidente del PRSC, Donald Reid Cabral y el secretario general, Antún Batlle.

Casi al mismo tiempo arribó al lugar otra delegación, pero de los llamados Testigos del Pacto de Civilidad, liderada por monseñor Agripino Núñez Collado, para reformular la petición de que se permitiera votar a los excluidos.

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También el embajador Jhon Graham, coordinador de la misión de Observadores de la OEA, puo hablar, vía telefónica, luego de varios intentos fallidos, con uno de los miembros del pleno de la JCE, para expresarle su alarma por las irregularidades denunciadas.

Está bien

Luego de dejar pasar las horas sin inmutarse por lo que estaba sucediendo, a las 6:15 PM, (es decir 15 minutos de haberse vencido el plazo para votar), los jueces electorales anunciaron haber acogido los reclamos opositores, a través de la resolución 31-94.

Debe agregarse que ya a esa hora, muchas juntas habían concluido la jornada y eliminado las boletas sobrantes, debido a que no habían recibido la nueva medida asumida por la JCE.

Los “triunfos” de Balaguer

El compendio anterior ha servido de base para no pocos opinantes políticos consideren que el multiveces presidente Balaguer NUNCA resultó triunfante en ningunas de las veces que fue investido con el alto cargo de presidente constitucional.

En ese sentido, se recuerda que la primera vez que fue titular del Poder Ejecutivo se produjo por imposición del dictador Rafael Trujillo, tratando de evitar sanciones económicas y políticas a su régimen, lo que al final no pudo lograr.

Después, en 1966, llegó al Palacio Nacional gracias a la intervención militar de Estados Unidos que bloqueó a su principal contrincante, el profesor Juan Bosch. De ahí en adelante, reprimió en 1970 y 1974 para que la oposición se abstuviera.

Ya en 1978, aunque le fue imposible materializar el fraude, despojó al triunfante PRD de cuatro senadurías ganadas, así como algunas diputaciones, para evitar el control senatorial, que designaba los jueces, para evitar se juzgaran acusaciones varias, aplicadas para seguir gobernando.

Tras la pausa de ocho años (1978-1086), “volvió a ganar”, pese a que su contrario, Jacobo Majluta, recibió más votos que él, siendo favorecido por las eternas luchas de tendencias perredeistas.

En 1986 siguió con su misma norma de ganar o arrebatar, hasta que se le pasó la mano en 1994, al quedar evidenciada la tramposería, pero aun así maniobró para continuar dos años más gobernando (hasta 1996), cuando se le vetó presentarse como candidato.

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