Nacionales

En Puerto Plata fetichismo del PRM y “peregrino” violan aislamiento social auspiciado por el alcalde

Redacción/ ElCorreo.do

SANTO DOMINGO: La irracionalidad que provoca el fanatismo religioso y político sigue causando preocupación en la sociedad, al desoír  las recomendaciones de los organismos sanitarios mundiales y regionales de cumplir de manera estricta el distanciamiento social para enfrentar la expansión del virus COVID-19.

El ejemplo local más próximo se produjo este domingo, cuando cientos de personas convocadas por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), acompañaron al “Peregrino de Villa Altagracia” a llevar una cruz a la playa del malecón de Puerto Plata, bajo un sol candente, para escuchar al caminante proclamar que a partir de este lunes “la enfermedad comenzará a desaparecer del país”.

La pandemia ya ha causado más de 200 mil muertes en el mundo y 278 en el país, de acuerdo a las cifras oficiales.

Como si actuaran bajo los efectos de una sustancia o por hipnosis, hombres, mujeres y niños, casi todos sin mascarillas ni guantes, levantaban sus manos y coreaban la canción “Paz en la tormenta”, que resonaba en una disco light que los acompañó hasta el último tramo del recorrido, distante unos 18 kilómetros aproximadamente desde Maimón hasta el lugar conocido como la “Playa Camacho”, en la parte alta de la ciudad.

Te puede interesar:   Gota a gota sigue vaciado del PLD hacia Fuerza del Pueblo tras derrota electoral

La violación a la recomendación hecha reiteradamente por las autoridades de Salud Pública se produjo pese a la presencia de por lo menos tres unidades de la Policía Nacional y miembros de una empresa de seguridad privada que regularmente ofrece servicios gratuitos a eventos culturales y religiosos, así como una ambulancia.

De más está decir que el tránsito el trayecto recorrido por el “peregrino” se tornó difícil por la aglomeración de personas que iban a pie y algunos en motocicletas.

Los asistentes a la actividad portaban imágenes católicas y rosarios con los rezaban y levantaban sus manos mientras el peregrino realizaba ritos dentro de las aguas marinas, hasta donde fueron a acompañarles parte de las personas, mientras unos se mantuvieron en la arena y otros mirando desde el muro del malecón.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba