Perspectiva

El virus de la censura del Gobierno nos acecha en redes sociales

 Del Editor/ ElCorreo.do

SANTO DOMINGO: “La libertad de expresión no es un regalo, es un derecho”. Es curioso que asomen nubarrones que pongan en jaque algo tan elemental en la cultura política democrática en el actual Estado de Emergencia.

La información publicada por  ElCorreo.do que da cuenta de que el ex diplomático y dirigente de la Fuerza del Pueblo Eddy De Gracia, está siendo investigado por la Fiscalía del Distrito Nacional por sus críticas en redes sociales al Gobierno del presidente Danilo Medina pone los pelos de punta.

De acuerdo a la versión del ex diplomático, la Fiscalía del Distrito Nacional le ha citado a su despacho para que dé explicaciones por sus comentarios sobre el manejo del Gobierno a la crisis del COVID-19.

De Gracia ha ejercido el derecho fundamental a expresar sus creencias sobre las políticas públicas de la actual administración. Sus juicios están protegidos por el artículo 49 de la Constitución y por los tratados internacionales de derechos humanos.

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El país, como la mayor parte de las naciones del mundo, vive una letal pandemia que azota la vida y la salud de las personas. El derecho a la libre expresión, de alguna manera, se ve tensado por la necesidad de que no se difundan “noticias falsas o falaces” que puedan trastornar el orden público ni crear situaciones de alarma.

Sin embargo, ello no implica que los ciudadanos no puedan criticar los remedios sociales que el Gobierno inyecta a la crisis.

La censura, como acto del poder político, es una manifestación execrable y repudiable de los regímenes autoritarios que no respetan los derechos humanos.

Ahora se entiende porqué una parte de la sociedad dominicana dio la voz de alarma cuando la solicitud del presidente Danilo Medina del trámite parlamentario para la declaratoria del Estado de Emergencia incluía la posibilidad de limitar la libertad de expresión.

Felizmente, el Presidente rectificó su petición y sólo se limitaron los derechos de libre reunión, asociación y tránsito.

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No hay razón jurídica, ni fáctica, porque presionar a un ciudadano por sus juicios críticos. La Ley 6132, de Expresión y Difusión del Pensamiento, precisa que la noción de noticias falsas está relacionada con la difusión de informaciones que trastornen la paz pública.

Bajo ninguna circunstancia se puede asumir que la crítica al Estado puede perturbar la paz pública. Cuestionar es la esencia no sólo de la democracia, sino también de la ciencia.

Promover la opacidad o el lenguaje envolvente para disimular la crítica no es la naturaleza de las redes sociales, amén de que afecta el núcleo esencial del derecho a la libertad de expresión.

Las redes sociales, como fenómeno de la Sociedad de la Información, son un vehículo no sólo de informaciones, sino de sentimientos y opiniones.

Esperamos una pronta explicación de las autoridades a semejante despropósito, pues el virus de la censura gubernamental es la peor idea que se les puede ocurrir a las autoridades.

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