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El pueblo acude a votar este domingo con incógnita de si habrá o no que regresar de nuevo el 26

Redacción/ElCorreo.do

SANTO DOMINGO: La gran incógnita de la jornada cívica de este domingo es si los 7.5 millones de electores determinarán en primera vuelta quién será el próximo presidente de la República o si postergarán esa decisión para domingo 26, deteniendo así la racha iniciada en el año 2000.

Con un excelente récord de 54 años ininterrumpidos de consultar la voluntad del pueblo para otorgar mandato al candidato declarado ganador por la Junta Central Electoral (JCE), en esta ocasión el país ha asistido a cumplir con el derecho ciudadano enfrentando una cadena de obstáculos jamás imaginados.

Aunque varias firmas encuestadoras han dado resultados que indican el final del proselitismo este cinco de julio, otras prevén que continuará por tres semanas más, estableciendo récord de ir a las urnas en un año, es decir, que el pueblo podría ser llamado a la jornada final de segunda vuelta el domingo 26 de este mes.

Los comicios ordinarios que fueron programados por la JCE, serán recordados por las primacías que han generado, comenzando por el establecimiento de reglas nuevas, contenidas en las leyes 33-18 y 15-19 de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos y la Orgánica de Régimen Electoral.

Por eso, como avanzada de la contienda electoral, hubo de escogerse a los “gladiadores” mediante primarias abiertas, semiabiertas, cerradas, por convención, aclamación o por encuestas.

Superada (aunque con múltiples escollos), se dio paso a la segunda novedad, en cumplimiento a un mandato constitucional, es decir, las elecciones ordinarias municipales para realizarse en febrero, pero “una falla técnica” las frustró, siendo pospuestas para marzo.

Esas escasas semanas de campaña parecieron interminables, por la amenaza del virus covid-19, que se multiplicaba a cada segundo por todo el mundo, razón por la que la siguiente verificación de preferencias partidarias, prevista para el 17 de mayo, hubo de enviarse para este domingo 05.

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Largo trajinar democrático

Reinaugurado el sistema democrático en diciembre de 1962, luego del magnicidio de Rafael L. Trujillo, tirano que gobernó el país durante tres décadas, el pueblo apenas disfrutó siete meses de la recién nacida democracia, por el derrocamiento del presidente Juan Bosch, el 25 de septiembre de 1963.

Esta última afrenta tuvo consecuencias, con el levantamiento cívico-militar del 24 de abril de 1965, el que devino en guerra patria al producirse la segunda intervención militar de Estados Unidos en menos de 50 años.

Superada esta tragedia, la lección fue asimilada y desde 1966, con altas y bajas, la escogencia de nuestras autoridades se ha repetido hasta hoy, constituyendo un referente en el continente americano y el mundo.

Primera y segunda vueltas

Fruto de la lucha política del pueblo dominicano, la vergüenza vivida en 1994 “parió” importantes reformas a las reglas que regirían las actividades políticas-electorales y jurídicas del país.

Consecuencia de ello fue la aplicación de la modalidad electoral de requerirse para declarar ganador en primera vuelta a un candidato que éste haya superado el 50 por ciento (por lo menos con un voto adicional) y de no lograrlo, volver a competir, los dos más votados, en segunda oportunidad.

La última modalidad fue estrenada en 1996, cuando ninguno de los contendientes logró llegar a la meta, dando paso al bailoteo entre el más votado, José Francisco Peña Gómez, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), y Leonel Fernández, por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

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Contrario a lo que esperaba la mayoría de la población, Fernández Reyna superó a Peña Gómez, con el respaldo del presidente Joaquín Balaguer y su Partido Reformista Social Cristiano, en la segunda vuelta del 30 de junio de aquel año.

Cumplido su cuatrienio de mandato, Fernández no aceptó que se modificara la Constitución para repostularse, a pesar de que, conforme ha explicado en diversas ocasiones, recibió la promesa de reunir los votos para emprender la enmienda.

En los comicios siguientes (año 2000), hubo una extraña situación de enfrentarse tres fuerzas contrarias con posibilidades de alzarse con la victoria, algo parecido a la coyuntura que se produce en esta cita dominical del 5 de julio.

La victoria en primera vuelta casi se produce. El candidato presidencial del PRD, Hipólito Mejía, casi lo logra, al registrar 49.86 por ciento de los votos, pero declarado ganador cuando el nominado del PLD, Danilo Medina, actual gobernante, no pudo convencer al líder del PRSC para que le respaldara en segunda vuelta. Por esa razón su partido declinó ir a la segunda vuelta.

En el 2004 el presidente Mejía fue derrotado en su intento de lograr la reelección, retornando al poder Fernández Reyna, quien nuevamente fue electo en 2008, marcando la tercera vez consecutiva en que las elecciones se decidieron en primera vuelta.

Para el 2012, sin Fernández en la lucha, el PLD postuló a Medina, el que también alcanzó su reelección en 2016, ambas en primera vuelta. Medina quiso seguir dirigiendo el país presentándose para estos comicios, pese a la prohibición constitucional.

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Este último episodio generó disgustos a lo interno del PLD, luego de que, en las primarias abiertas celebradas en el colectivo oficial, Fernández Reyna alegara fraude en su contra, frente al actual nominado del PLD (con el auspicio de Medina), Gonzalo Castillo.

La historia del nuevo sistema electoral del balotaje recoge que sólo en su estreno de 1996 fue necesaria la modalidad.

El voto

Científicos del quehacer político han planteado que ir a votar no significa pertenecer a un partido político, porque simplemente es un acto de participación ciudadana que ejercemos de acuerdo a nuestros ideales.

En el sistema democrático, si un partido individual o de manera colectiva logra mayoritaria, tiene derecho a gobernar, y si no, tiene el derecho a hacer oposición dentro de los límites que fijan las normas constitucionales.

En las elecciones presidenciales y legislativas de este domingo, si bien no pocos creen que sólo serán escogidas las nuevas autoridades del Poder Ejecutivo (presidente y en esta ocasión vicepresidenta), 32 senadores y 190 diputados, observándose que en este último renglón se tiene la peculiaridad de que alberga cuatro “y pico” modalidades de escogencias.

Este domingo, los 7.5 millones de dominicanos podrán a los 190 diputados provinciales; los cinco nacionales o por acumulación de votos; 20 representantes y sus respectivos suplentes, ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen, pero a través del voto de los senadores) y otros siete que se denominan de ultramar.

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