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El Papa Francisco instó a salir de la infelicidad de vivir juzgando a los otros

Audiencia General del Miércoles. El papa Francisco predicó sobre el secreto transformador de la oración que apacigua los malos sentimientos

ALETEIA

VATICANO.- «Somos seres frágiles, pero sabemos rezar: esta es nuestra mayor dignidad», dijo el papa Francisco este miércoles 10 de febrero de 2021.

El Papa destacó que para salir de la infelicidad, la oración es una cura y arma para ser invencibles en el amor y en la ternura: «Es una vida fea la de esas personas que juzgan siempre a los otros, se la pasan condenando, juzgando…

Es una vida fea, infeliz, cuando Jesús vino para salvarnos; abre tú corazón, perdona, justifica a los otros, comprende, sé tu cercano también a los otros, ten compasión, ten ternura, como la tuvo Jesús».

En la Audiencia General desde la Biblioteca del Palacio Apostólico Vaticano, el Pontífice predicó sobre el tema: «Orar en la vida cotidiana» (Lectura: Col 3,16-17).

En su discurso, destacó que la oración se hace: «por las calles, en las oficinas, en los medios de transporte… Y ahí continúa el diálogo con Dios: quien reza es como el enamorado, que lleva siempre en el corazón a la persona amada».

De hecho, «toda alegría se convierte en motivo de alabanza, toda prueba es ocasión para una petición de ayuda».

«La oración está siempre viva, como una brasa de fuego, también cuando la boca no habla. Todo pensamiento, incluso si es aparentemente “profano”, puede ser impregnado de oración».

La oración de los invencibles

También en la inteligencia humana hay un aspecto orante, afirmó. Explicó que existe un misterio en la vida «inquietante o angustiante».

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Por eso, dijo, «el conocimiento de Cristo nos hace confiados que allí donde nuestros ojos y los ojos de nuestra mente no pueden ver, no está la nada, sino una gracia infinita.

La oración cristiana infunde en el corazón humano una esperanza invencible: cualquier experiencia que toque nuestro camino, el amor de Dios puede convertirlo en bien».

La oración es hoy

«No existe otro maravilloso día que el hoy que estamos viviendo. La gente que vive siempre pensando en el futuro, en el futuro: ‘el futuro será mejor’, y no enfrentan el hoy como viene, es gente que vive en la fantasía, no sabe apreciar lo concreto de lo real.

El hoy es real, el hoy es concreto y la oración se da en el hoy. Jesús sale a nuestro encuentro hoy».

El papa Francisco predicó también sobre el secreto transformador de la oración que apacigua los malos sentimientos:

«Y es la oración quien lo transforma en gracia, o mejor, que nos transforma: apacigua la ira, sostiene el amor, multiplica la alegría, infunde la fuerza para perdonar».

La oración ante la rabia…

El Papa conseja no olvidar: “Tomar el hoy. Pensemos cuando te llega un sentimiento de rabia, de odio, de infelicidad, que te lleva a permanecer solo: ¡Para ahí! ¿Pero, dónde estás Señor? ¿dónde estoy yendo Señor?

El Señor está ahí, el Señor te da la palabra justa, el consejo para seguir adelante sin este trago amargo, negativo. Por que la oración siempre, usando una palabra profana, es positiva, siempre. Te lleva adelante».

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La oración infunde valentía

«Cada día que empieza, si es acogido en la oración, va acompañado de valentía, de forma que los problemas a afrontar sean estorbos a nuestra felicidad, sino llamadas de Dios, ocasiones para nuestro encuentro con Él.

Y cuando nos sentimos acompañados por Dios, nos sentimos más valientes, más libres y también más felices».

La oración por los enemigos

Por tanto, invitó: «recemos siempre por todo y por todos. Recemos por nuestros seres queridos, pero también por aquellos que no conocemos; recemos incluso por nuestros enemigos, como a menudo nos invita a hacer la Escritura».

«La oración dispone a un amor sobreabundante. Recemos sobre todo por las personas infelices, por aquellos que lloran en la soledad y desesperan porque todavía haya un amor que late por ellos».

La oración realiza milagros

El Papa indicó que la oración realiza milagros; y «los pobres entonces intuyen, por gracia de Dios, que, también en esa situación suya de precariedad, la oración de un cristiano ha hecho presente la compasión de Jesús».

«El Señor es, no lo olvidemos, el Señor de la compasión, de la cercanía, de la ternura. Tres palabras que no hay que olvidar: compasión, cercanía y ternura«.

La oración nos ayuda a amar

«La oración nos ayuda a amar a los otros, no obstante sus errores y sus pecados. La persona siempre es más importante que sus acciones, y Jesús no ha juzgado al mundo, sino que lo ha salvado».

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«Es necesario querer a todos y cada uno recordando, en la oración, que todos somos pecadores y al mismo tiempo amados por Dios uno a uno. Amando así este mundo, amándolo con ternura, descubriremos que cada día y cada cosa lleva escondido en sí un fragmento del misterio de Dios».

La oración es el arma de los frágiles

Por último, Francisco dijo que el hombre es semejante a un soplo, como la hierba (cfr Sal 144,4; 103,15). Y citó al filósofo Pascal: «No es necesario que el universo entero se arme para aplastarlo: un vapor, una gota de agua bastan para matarlo».

Por ello, sostuvo, «somos seres frágiles, pero sabemos rezar: esta es nuestra dignidad más grande y nuestra fortaleza. ¡Ánimo! Rezar en cada instante, en cada situación. Porque el Señor está cerca a nosotros. Y cuando una oración es según el corazón de Jesús, obtiene milagros. ¡Gracias!».

Fiesta de la Virgen de Lourdes

Después de resumir su catequesis en las diferentes lenguas, el Papa dirigió expresiones especiales de saludo a los fieles de lengua española.

«Mañana celebramos la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, patrona de los enfermos. Pidamos por su intercesión que el Señor conceda la salud de alma y cuerpo a todos los que sufren a causa de alguna enfermedad y de la actual pandemia, y fortalezca a quienes los asisten y acompañan en este tiempo de prueba que atraviesan en sus vidas. Que Dios los bendiga».

La Audiencia General concluyó con el rezo del Pater Noster y la Bendición Apostólica.

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