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El optimismo de Francisco Javier al suponer que en un mes los turistas volverán choca con la realidad

Redacción/ ElCorreo.do

SANTO DOMINGO: Suponiendo que este viernes sea el último día de penurias que sufrirá la humanidad por la pandemia del coronavirus, ¿qué puede esperarse ocurrirá con los centros turísticos de la República Dominicana?

El ministro de Turismo, Francisco Javier García, está tan optimista, que ha adelantado que dentro de un mes los hoteles del país estarán listos para recibir cuantos turistas lo deseen.

Según el vicepresidente de la Alianza para la Excelencia Turística (Exceltur), José Luis Zoreda, “el enemigo del sector turístico no es solo el virus que tiene toda la actividad cerrada, sino también el miedo ya que, cuando puedan volver a abrir, habrá un factor miedo a viajar que es letal para un sector tan hipersensible con la inseguridad”.

Una de las primeras acciones que toman las agencias promotoras es establecer la seguridad de los visitantes a cualquier centro vacacional, pero el ministro García, proclamó además que “cuando el turismo mundial se reabra, el flujo turístico que sale de los grandes países emisores irán a los países que tuvieron mejor manejo del COVID-19”.

Razonó que la República Dominicana exhibe un mejor manejo de la pandemia que los grandes países emisores de turistas hacia su territorio, al tener menor cantidad de fallecimiento por cada 100,000 habitantes.

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“El éxito de cualquier país en el manejo del COVID-19 no depende de una cantidad baja o alta de contagios, sino de la cantidad de personas que mueren por cada cien mil habitantes”, insistió.

García Fernández dijo que España registra 58 fallecimientos por cada 100,000 habitantes; Italia 53; Inglaterra 49.9; Francia 40.42; Suecia 33.98, Suiza 18.35; Panamá 6.13, Brasil 6.28 y República Dominicana 4.0, “la tasa más baja que los países mencionado, unos fallecidos por cada 100,000 habitantes”.

COVID-19 en Dominicana

El boletín 57 del Ministerio de Salud Pública, difundido este viernes, establece que la cifra de muertos por coronavirus es de 424, los infectados subieron a 11,739 , con la suma de 419 nuevos casos y los recuperados se elevaron a 3,557.

La otra cara

Lo malo del planteamiento del ministro García Fernández es que cuando se permita reiniciar las actividades turísticas, en el visitante a los centros vacacionales quedará el temor del contagio, sin calcular cuál fue el número de fallecidos.

Lo deseable es que ese sea el punto de partida para los tours operadores del mundo convencer a sus potenciales clientes, pero la pandemia del nuevo tipo de coronavirus ha afectado de modo negativo todos los sectores de la economía mundial, incluyendo el turismo.

Según consta en el estudio “El impacto del COVID-19 en las economías de la región (Centroamérica)” publicado este mes por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), “los países con las mayores revisiones a la baja serían aquellos donde el turismo tiene más peso en la economía, como son Belice y República Dominicana”.

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Al menos ese es el planteamiento del portavoz de la Plataforma de Turoperadores, Cem Polatoğlu, quien dijo que el turismo masivo perderá su popularidad, y que un concepto que hace resaltar las condiciones higiénicas será imprescindible para el sector.

“Ya no habría mesas para 15 personas, sino mesas de familia de 6 personas en máximo. Ya no se podrá entrar y salir de las playas como se quiera. Habrá distancias entre tumbonas, porque dominará la práctica de distanciamiento (físico) social. Todo eso se traduce en costo adicional”, opinó.

Cruceristas

El turismo con cruceros también se afectará negativamente, por las experiencias que han padecido en carne propia o por referencia, bajo la premisa de que “no tienes dónde huir en un barco” y que la infección de un viajero podría resultar en la transmisión de la enfermedad a toda la nave en muy poquito tiempo.

Aunque se encuentre un remedio para este virus, el público siempre vivirá en medio. Aparece un nuevo virus cada dos años. La gente sentirá el requerimiento de una vida más higiénica, previéndose el fin de los viajes en multitudes, como el turismo presencial de los congresos.

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Sufrirá considerablemente de este proceso

Se dará el carpetazo al turismo de congresos a través de las teleconferencias en aumento. Eso será preferido por empresas porque requiere menos costo, previéndose que la gente ya no optará por grandes hoteles, aunque tenga dinero.

Para el cierre de este año se prevé que los ingresos por turismo se reduzcan alrededor de 30%, lo que equivale a un 2.3% del Producto Interno Bruto (PIB), según uno de los mejores de los escenarios.

Si la pandemia dura tres meses, en el mejor escenario la reducción de ingresos por turismo como porcentaje del PIB sería de 0.8%, en un escenario pesimista 1.3% y en un caso extremo 2.0%.  Si se extiende por nueve meses el impacto sería 2.3%, 3.8% y 6.1% en cada escenario respectivamente, de acuerdo a los cálculos de los expertos del BID.

Agregan que si a lo anterior se suman los efectos que tendría el choque negativo al turismo en la agricultura, la manufactura, la construcción y los servicios, puesto que este sector adquiere 45% de sus insumos de proveedores locales y emplea a unas 728,500 personas directa e indirectamente, lo que equivale a 16% del empleo total.

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