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El ejemplo del derrocado presidente Juan Bosch; anticipó que no robaría dinero del pueblo

Por Juan Acosta

Redacción/elCorreo.do

SANTO DOMINGO: Esta fecha es de triste recordación para el pueblo dominicano, por cumplirse el 57 aniversario de la asonada que puso fin al Gobierno presidido por el profesor Juan Bosch, el 25 de septiembre de 1963, pero también asimilar su ejemplo de honradez, al presentar la escasa tenencia a través de su declaración jurada de bienes familiar.

Vergüenza deben sentir los que se ufanan de decir que son sus discípulos y hacen todo lo contrario de sus enseñanzas, especialmente su desinterés en la riqueza material y sustentar la familia con el fruto de su trabajo honrado.

Según consta en el acta levantada de los bienes de la familia Bosch-Gaviño el 28 de septiembre de 1963, es decir tres días después de que militares, policías, empresarios y religiosos corruptos lo echaran del poder.

El indicado documento patrimonial del profesor Bosch y su esposa Carmen Quidiello, declararon con orgullo al Abogado Notario público Autorizado “de Francisco Sánchez Báez, “de los del número del Distrito Nacional”, de ser propietarios de las siguientes pertenencias:

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–Un archivador de metal color gris de dos gavetas;

-Una máquina de escribir UnderwoodFive, color gris;

-Un escritorio de playwood y formica con sillón forrado de cuero color negro;

-Un tintero de mármol con dos plumas fuentes;

-Una lámpara de mesa con base de metal y tubo de vidrio.

-Un cuadro holográfico del señor Juan Bosch y varias fotografías del mismo.

-Un escudo nacional labrado de caoba.

-Un cofre de caoba, una mesita para teléfono de caoba

-Tres tomos de la obra “Tres años de Gobierno Democrático, por Rómulo Betancourt”;

 -Ciento setenta y dos volúmenes de libros y revistas diversos;

-Dos ídolos de madera;

 -Una grabadora;

 -Un cenicero de mármol blanco;

 -Un cortapapel y una tijera cromados;

 -Un cofre de madera forrado de metal;

-Tres floreros y trece ceniceros;

-Dos camitas gemelas de madera americana pintadas de gris con sendos colchones;

-Dos camitas sin espaldar con sus colchones;

-Dos juegos de muebles estilos danés acojinados color caoba, compuestos de siete sillones y cuatro mesas;

-Un juego de muebles de ratán acojinados color verde, compuesto de cuatro butacas y dos mesas;

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-Una televisión ¡Admiral! con pantalla de veintiuna pulgadas;

-Una consola color crema;

-Una mesa de metal de hierro con tope de vidrio y seis sillas y dos mesas más del mismo material;

-Dos mamparas, una de tela y otra de pajilla con marcos de madera;

-Tres alfombras, de guano y dos de algodón;

-Una lámpara de pie de bambú;

-Un adorno de pared con motivos indígenas;

-Dos lámparas de sala, una con pantalla de cabuya y una de cartón;

-Siete cuadros ornamentales y una Virgen de la Altagracia;

-Cuatro mecedoras de madera simulando bambú o pajilla;

Para orgullo de sus descendientes y los que han seguido su ejemplo, el acta de los bienes finaliza con la ejemplarizadora explicación:

“Los muebles y efectos descritos precedentemente, según declaración de la señora Carmen Quidiello de Bosch, son propiedad de ella y de su esposo, señor Juan Bosch, y que muchos de estos muebles han sido adquiridos en ventas a plazos y serán devueltos a los vendedores correspondientes por no haber sido pagados en su totalidad”.

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Vergüenza ajena

¿Puede alguien imaginarse a un presidente de la República adquiriendo el ajuar de su vivienda a crédito y retornarlo al acreedor por no poder saldar el valor adeudado?

En este aspecto, resulta oportuno citar al historiador Alejandro Paulino Ramos, quien escribió en el periódico virtual Acento, un artículo que intituló “Los discípulos traicionaron la enseñanza del profesor Juan Bosch”.

Reseñaba que “una de las primeras decisiones tomadas por el Profesor Bosch al momento de juramentarse presidente de la República en 1963, fue presentar junto a su esposa Carmen Quidiello, la declaración jurada referida a sus bienes personales”.

Agregó que en ella (la declaración), el mandatario explicó que no poseía “ninguna clase de bienes muebles, propiedad rural, ni urbano, ni acciones de ninguna compañía, ni fondos en dinero u otra especie en República Dominicana”.

Y lo mejor de todo, Bosch precisó y prometió “vivir exclusivamente de su sueldo como presidente de la República. Negar que poseyera riquezas era la forma de anunciar que gobernaría sin apropiarse de los bienes del Estado”.

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