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Desde ya el PLD refleja la ebullición que le espera en el futuro inmediato por la derrota electoral

Redacción/ElCorreo.do

SANTO DOMINGO: El cuestionamiento a la alta dirección del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) por la derrota sufrida por la aún formación oficialista se ha ido generalizando en sus diferentes niveles, siendo el mayor argumento la escogencia del candidato presidencial Gonzalo Castillo.

Las principales críticas se originan a lo interior del PLD, aunque de manera soterrada, cuestionando el incumplimiento del acuerdo firmado en Juan Dolio en el 2015, cuando el presidente Danilo Medina presionó para que se le permitiera repostularse.

“El compañero Leonel Fernández fue prácticamente echado del partido, por el irrespeto al que fue sometido por funcionarios ensoberbecidos de poder, los se consideraban superior a casi todo el mundo que le rodeaba”, confesó un dirigente medio que no quiso identificarse.

Otro que dijo llamarse Luis Requena refirió que ´”la gota que derramó el vaso de agua fue el imponer la reelección del compañero Radhamés Camacho en la presidencia de la Cámara de Diputado, cuando al que le correspondía serlo era Demóstenes Martínez”.

Fuerza Boschita

Este viernes, el Movimiento Fuerza Boschista atribuyó la derrota sufrida por el PLD a la división entre el presidente Danilo Medina y el expresidente Leonel Fernández.

Luis de León, presidente de la entidad, sostuvo que el gobierno de Medina fue bueno, e hizo muchas obras, pero que la falta de unidad entre los dos principales líderes de la organización fue la causa principal de la derrota en las elecciones del pasado domingo.

Recordó que en varias ocasiones pidió a Medina y a Fernández que debían concertar una alianza para garantizar la victoria del PLD, pero esto no se dio y la organización perdió las elecciones municipales del pasado 15 marzo y del domingo 5 de este mes.

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Puede decirse que la nominación del candidato peledeista sólo Danilo la justificaba por razones que él sólo sabía, porque la mayoría de los altos funcionarios y dirigentes partidarios ni la defendían con vehemencia por estar convencidos de que no era su mejor oferta electoral.

También fue objeto de halagos y sobrestimación de altruismo por comunicadores que recibieron considerables recursos durante los ocho años de gobierno danilista, algunos de los cuales hacían lo mismo cuando Fernández dirigía los destinos nacionales.

Muchos creen que ese accionar fue el causante de que al pasar balance a los resultados de las tres consultas electorales, el PLD se redujera en algo más de un millón de votos que antes “tenía en el bolsillo”.

“El triunfo de Luis Abinader no puede atribuirse a otra razón diferente a la obstinación del presidente Medina en mantener como candidato a Gonzalo Castillo, quien ni mínimamente llenaba las condiciones para confiarle la dirección del Estado”, un funcionario anónimo.

Al verse perdido lo lisonjeaban

Según un artículo publicado este viernes en el matutino El Nuevo Diario con el título “Las cinco estrategias para reducir a Leonel fueron funestas para el PLD”, bajo la firma de José Núñez, “Los altos mandos del PLD intentaron a última hora bajar la guardia frente a Leonel Fernández”.

Observó que hasta el presidente Medina, en su primer discurso de la última semana de la campaña, frente a los dirigentes de su partido, “admitió que había una tercera fuerza con un promedio en la intención del voto entre un 10 y un 12%”.

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Dijo que si bien nunca citó “esa tercera fuerza” ni a los oponentes a tratar bien, “se sabía que era refiriéndose a la FP”.

Otra presunta vía de presión que el gobierno habría ejercido contra las aspiraciones presidenciales de Fernández, fue lo que Núñez definió como “El método de asfixia económica”, consistente en presuntamente presionar a cualquier empresario cuando se detectaba estaba financiando su campaña electoral.

“Más rápido que inmediatamente, le enviaban a visitar, como una advertencia solapada, a los inspectores de la Dirección General de Impuestos Internos, donde el tema se puso tan tenso, que el propio expresidente Fernández denunció el asunto”, sostuvo.

Un estudio hecho por el consultor mexicano Mario Borghino explica varias razones por las cuales un alto político debe considerar alejarse de su organización para no afectarla.

Cuando los resultados no son los deseados:

Si bien es cierto que cuando se elige a un líder es porque tiene las características necesarias para hacerlo – en algunos casos-, hay ocasiones donde el papel le queda grande.

Cuando tus responsabilidades van en contra de tus ideales: En estos casos la renuncia a su puesto puede ser justificada, ya que un buen líder siempre se rige por sus principios morales e ideológicos.

Cuando tu liderazgo no es compatible con la realidad: En estas circunstancias, las capacidades del líder no son compatibles con las necesidades de la institución.

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Cuando no hay fortaleza para gobernar: Cuando la situación es contraria, lo mejor es que se desista del puesto, pues la mala toma de decisiones puede afectar de manera significativa a las organizaciones.

Cuando no hay solución al problema: En este caso, la problemática sobrepasó a las capacidades del líder. Si la situación política se encuentra en gravedad y no hay una solución factible, lo mejor es buscar quién sí pueda hacerlo, es momento de renunciar.

Cuando el clima de rivalidad es excesivo:  Si existe un exceso de rivalidad lo que puede ocasionar un mal manejo de los problemas dentro de las organizaciones, lo que puede llevar a una mala administración y carencia de efectividad en la toma de decisiones.

Cuando tu modelo de liderazgo es caduco: Estos casos suceden cuando los presidentes o directores ejecutivos las organizaciones políticas llevan más de 20 años en el puesto y están peleados con los cambios e innovación.

No obstante, el experto asegura que cuando los motivos son de carácter personal o que se busca solo el beneficio de la persona, llegan a afectar de manera significativa la reputación de las instituciones.

“Siempre hay que buscar la solución al problema, gastar las opciones que haya para hacer y recurrir a todos los medios factibles para lograrlo, si después de eso aún no hay soluciones, entonces sí, la renuncia es una opción”, concluye Borghino.

 

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