Salud

Descubren que la proteína llamada en honor a Sonic el Erizo podría ayudar en el tratamiento del párkinson

En roedores y primates, la proteína Shh alivia los síntomas de la discinesia inducida por L-dopa, un efecto secundario de la toma del medicamento considerado el más efectivo contra la enfermedad.

RT

MOSCÚ.- La proteína Sonic hedgehog (Shh), llamada así en honor del erizo protagonista de la serie de videojuegos de la compañía japonesa Sony, podría mitigar los graves efectos secundarios del tratamiento más efectivo contra el párkinson, comunicó este miércoles la Universidad de la Ciudad de Nueva York.

Actualmente, la terapia que se considera la más efectiva supone la toma del precursor de dopamina Levodopa (L-dopa). Sin embargo, un uso prolongado de este medicamento resulta en movimientos involuntarios de los músculos de las extremidades, la cara y el torso de los pacientes, lo que puede ser aliviado solo con el procedimiento de estimulación cerebral que, a su vez, también cuenta con varias limitaciones.

Ese efecto secundario, denominado discinesia inducida por L-dopa (LID, por sus siglas en inglés), no obstante, se alivia si se toman medicamentos que aumentan la señalización de la Shh, descubrieron los científicos en roedores y primates. Los investigadores también determinaron una relación entre la disminución del nivel de la proteína y el desarrollo de los síntomas de la LID.

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El tratamiento todavía no ha sido probado en humanos, pero los científicos son optimistas acerca de su futuro.

“La estimulación cerebral profunda no ayuda a todos, es muy invasiva y no todos son elegibles para la cirugía. El procedimiento tampoco es accesible para todos. Lo que descubrimos en este estudio es que, en varios modelos animales, […] estas discinesias pueden ser suprimidas en gran medida”, señala uno de los autores del estudio, Andreas Kottman.

“Proporcionamos información novedosa sobre los mecanismos subyacentes detrás de la formación de la LID y una posible solución terapéutica”, resalta, en un tono similar, su colega Lauren Malave.

El estudio fue publicado en la revista Nature Communications Biology.

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