Editorial

Cumbre por la paz sin presencia rusa

La llamada cumbre por la paz en Ucrania, que ha reunido en Suiza a gobernantes y representantes de unos 150 países, es un esfuerzo loable en procura de conjurar el más importante conflicto bélico que tiene la humanidad en estos momentos.

Cualquier esfuerzo encaminado a ponerle fin es loable, pero resulta incongruente que se aborde un conflicto sin la presencia de una de las partes envueltas.

Es lo que ha sucedido con la cumbre en Lucerna en el país helvético, a la cual no invitada Rusia, algo inaudito, pues todo lo que se apruebe en ese encuentro queda sujeto a que sea aceptado por los rusos.

¿Pero cómo esperar que Rusia acepte lo que se pacte en Suiza sin su presencia? Para que eso ocurra, las propuestas tienen que ser ventajosas para la potencia euroasiática, de lo contrario la cumbre puede terminar en su fracaso.

Espero que no suceda así, pues el mundo está urgido de que ese conflicto termine y no escale a niveles altamente peligrosos para la paz mundial, como sería un involucramiento directo de la OTAN, eventualidad que no se descarta.

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Con el frente de guerra entre Rusia y Ucrania, más el conflicto y sus derivaciones humanitarias en Gaza, el planeta tiene suficiente belicismo en curso, por lo que se deben apagar esos fuegos antes de que lleguen a salirse de control.

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