Política

Conflictos internos marcaron al PLD y decretaron su hundimiento electoral en 2020

Por Juan Acosta R.

Redacción/elCorreo.do

SANTO DOMINGO: Hacer un resumen de lo ocurrido en la República Dominicana durante el año que finaliza sólo en los aspectos sanitario, político y económico, es altamente difícil por las múltiples aristas que se deben tomar en consideración.

Sin embargo, un balance lo más aproximado posible de lo ocurrido, en el aspecto político lleva a recordar que fue a partir del último semestre del 2019, cuando se fue definiendo el panorama que se vería en este 2020.

Así, los conflictos internos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), entre el presidente Danilo Medina y el presidente de la organización, Leonel Fernández, fue una constante, con una génesis que se remonta a 2015, cuando fue necesario firmar el llamado Pacto de Juan Dolio.

El desacuerdo comenzó por las claras intenciones del presidente Medina de producir una segunda modificación constitucional para eliminar la prohibición que tenía de aspirar a un tercer mandato continuo, teniendo de frente no solo a Fernández, sino además a gran parte de la población.

Aunque las aspiraciones continuistas fueron derrotadas, Medina continuó con sus planes de obstaculizar la cuarta nominación presidencial de Fernández, disponiendo el uso de recursos del Estado a favor de Gonzalo Castillo, tras descartar a seis de los siete que había señalado para competir.

Se consideró que su preferencia por Gonzalo se debió a que le generaba más confianza que Reinaldo Pared Pérez, Francisco Domínguez Brito, Carlos Amarante Baret, Andrés Navarro, Temístocles Montás y Radhamés Segura.

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Desde luego, esa decisión tuvo consecuencias, las que se reflejaron en el deterioro del apoyo en términos electorales con el que siempre contó en su propio partido.

{El Correo.do presentará una serie de trabajos en esta línea tendentes a enfocar los principales acontecimientos políticos del país, los cuales, enlazados con los hechos sociales y económicos, matizaron el 2020 en la República Dominicana}

Leyes reguladoras

Una vez esclarecido el horizonte electoral a realizarse en el primer semestre de este año, continuaron aplicándose los mandatos contenidos en las leyes 33-18 de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos, y 15-19 Orgánica de Régimen Electoral.

Pero una cosa era la teoría y otra la práctica, pues con el paso de los meses ambas leyes evidenciaron serias deficiencias, algunas de las cuales fueron corregidas sobre la marcha por el Tribunal Superior Electoral y por el Tribunal Constitucional.

Esa situación llegó a manifestarse con la indecisión e interpretación de voluntad de la Junta Central Electoral (JCE) para aplicar las disposiciones que le permitían regular las campañas y controlar el uso de recursos públicos durante las mismas.

El voto automatizado

Pese a la traumática experiencia de algunos años antes con el intento fallido de incluir el voto electrónico, en 2019 la JCE decidió utilizar un sistema de votación y escrutinio que denominó “sistema automatizado”, pero que de hecho era similar al desestimado.

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A pesar de incumplir el compromiso de auditar el sistema antes de su uso, siguió adelante, estrenándolo en las primarias de octubre de 2019 con las consecuencias ya señaladas al anterior del PLD.

Sin poder esclarecer lo ocurrido el 6 de octubre de 2019, la JCE continuó su propósito de utilizarlo en las elecciones municipales de febrero de 2020, cuyo resultado final fue la suspensión al colapsar el sistema en más del80 por ciento de los colegios de los once municipios más poblados donde se intentó implementar.

Tras la traumática experiencia de suspender las elecciones por primera vez en la historia de la República Dominicana, la JCE decidió fijar los comicios municipales para el 15 de marzo y las presidenciales y congresuales, el 5 de julio.

Si bien, “no pudo” detectarse intención fraudulenta en lo ocurrido en febrero, pudo comprobarse negligencia, al menos de parte del departamento técnico de la JCE, lo que ahondó la falta de credibilidad de la entidad.

Ese precedente colmó el nivel de desconfianza del sistema automatizado que se pretendía establecer, por lo que al final fue descartado su uso en las elecciones del 5 de julio, para evitar mayores conflictos.

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Corrupción al frente 

Los resultados de las elecciones municipales favorecieron a la oposición, contrario a lo que proclamaban sus actores, de que se impondrían en una proporción de 80-20 en las alcaldías y los distritos municipales.

Fueron inútiles las presiones sobre del partido oficial a las autoridades electorales, partidos opositores y a los votantes, situación que intensificándose con el devenir de los días y semanas.

El uso desproporcionado de los recursos del Estado en las campañas electorales ha sido una constante, independientemente del partido que controle el gobierno, basándose siempre en la corrupción administrativa.

Este aspecto (la corrupción) fue un elemento motivador para comprender los resultados electorales recientes, a la que se le añade el cansancio de la ciudadanía de las administraciones del PLD.

Ejemplo que ello fue el éxito que tuvo la iniciativa ciudadana de La Marcha Verde desde 2017 en adelante, denunciando la corrupción y la impunidad de responsables, así como los cacerolazos, la toma de los jóvenes de la Plaza de la Bandera, por igual motivo.

El covid-19

Debido a la intensificación de la pandemia del COVID-19, la JCE y los partidos políticos acordaron reformular la forma de hacer campaña, para evitar la aglomeración de personas y el contagio de la enfermedad, llegándose al extremo de también posponerlas para el 05 de julio.

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