Perspectiva

Con Luis resolver la crisis sanitaria y económica que heredó, ya es ganador; los muchos anuncios de nuevas obras sin haber dinero no deja de ser un riesgo

SONDEO/ Por Luis Encarnación P.

Colaboración/elCorreo.do

PERSPECTIVA: Para muchos, solo con que el presidente Luis Abinader salga airoso de la crisis sanitaria y económica que heredó y logre sacar a flote al país, garantiza que su gestión saque buenas notas y marque su impronta. La dinámica que se advierte y los anuncios de proyectos y realizaciones públicas son tantos y diversos que, por momentos, parecen desbordar las posibilidades de tiempo y de dinero disponibles para traducirlos en palpable realidad. Las nuevas obras materiales siempre son buenas y entusiasman, porque crean trabajo y dinamizan la economía, pero los duchos del campo y del pueblo aconsejan que, en la práctica, ciudadanos y gobiernos buenos en la administración del dinero deben “arroparse hasta donde la sabana alcance”.

El presidente Luis, que de la poca experiencia de Estado que se le conocía, ha devenido en un gobernante sosegado–el hombre disimula muy bien el peso de la gran responsabilidad oficial a su cargo-, luce diversificarse demasiado y, con los muchos anuncios y palazos de inicio de nuevas obras hace, que abre muchos frentes aun mismo tiempo, lo que no deja de ser un riesgo en materia de la palabra empeñada y del dinero para ejecutarlas.

Te puede interesar:   Brecha digital y Educación

Cierto que algunas de las inversiones anunciadas en los “palazos” encabezados por el presidente Abinader provienen del sector privado, pero cuando se habla de seguir la primera y segunda línea del Metro e iniciar una tercera que llegue al aeropuerto Las Américas, que no deja de ser” un palo”, cabe seguido la pregunta ¿con qué dinero, con más endeudamiento del muy alto que ya tiene el pais? Son interrogantes válidas, que frenan algunos entusiasmos, porque mueven a preocupación.

Pero, corriendo errores–si no es de valientes, eso engrandece–, Luis va cogiendo el piso. Y hay los que creen que el gobernante debería concentrar su tiempo y esfuerzo en administrar la crisis que encontró y aún permanece, porque–si es ayudado y comprendido por los sectores más sensatos del país–solo con lograr el éxito en esto, y al margen de toda realización material y de cumplir con las expectativas de transparencia y de sanción a la corrupción, su gestión pasaría la prueba.

Por cierto, el canciller Roberto Álvarez da buena señal y despeja temores sobre determinadas agendas contrarias al interés nacional, al afirmar que los límites territoriales RD-Haití fueron establecidos en el tratado fronterizo dominico-haitiano de 1929, en el acuerdo fronterizo de 1935 y el Protocolo de Revisión de Frontera de 1936, y que esos límites entre los dos países son “determinantes, inamovibles e innegociables”. O sea, nada que “redefinir” (¿?).

Te puede interesar:   Batalla política en el Congreso por prolongación Estado de Emergencia

De otro lado, a lo dicho por Juan Bolívar Diaz en un artículo, de que la Fuerza del Pueblo es segunda mayoría en el Senado y que la militancia del PRM no fue suficiente para sacar al PLD del poder, un querido amigo y compadre me pregunta: “¿Le conviene al PRM, mirando desde ahora hacia el 2024, que el contrincante fuerte sea Leonel o Margarita u otro del PLD?”. Le respondí que lo que le convenía era ganar las elecciones y con la alianza parcial y el trabajo de Fernández y su fuerza, conseguir la mayoría que no tenía para ganar y sacar a Danilo del poder.

Lo consiguió y hoy está en el gobierno, por lo que ahora debe centrarse en gobernar y hacerlo bien; dejar que la democracia fluya, sin retorcer ni tratar de atajar temprano a nadie, por pensar en un mañana electoral todavía en el aire o en un podría ser, que solo llevarían a partido y gobierno a perderse en lo claro y a descuidar sus responsabilidades fundamentales de Estado.  encar-medios@hotmail.com

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba