Panorama

Con incertidumbre por mala conectividad inicia en la República Dominicana un atípico año escolar

Redacción/elCorreo.do

SANTO DOMINGO: Más de dos millones 800 mil estudiantes iniciaron este lunes un atípico año escolar virtual, enfrentados a la incertidumbre que plantea la mala calidad de la red de internet que plantea interrogantes acerca del aprovechamiento de los contenidos.

Esta situación se presenta principalmente en lugares remotos del país donde la red no existe o es insostenible, además de las dificultades con la energía eléctrica.

Aun con estos presagios no tan halagadores, el Ministerio de Educación ha desplegado grandes esfuerzos para garantizar que los escolares puedan recibir las orientaciones didácticas desde sus hogares, en razón del riesgo que se corre desarrollar el año lectivo de forma presencial debido a la pandemia de COVID-19.

Sin embargo, el uso masivo de emisoras de radio y canales de televisión contratados por el Ministerio de Educación pudieran ser vías importantes para salvar las deficiencias de la red de internet y poder llevar los contenidos a los  hogares.

Este lunes el presidente Luis Abinader, el ministro de Educación, Roberto Fulcar, y la comunidad educativa dieron inicio al año escolar en un acto desde la Plaza de la Bandera, una experiencia única en la historia reciente de la nación.

La costumbre hasta ahora fue la presencia del presidente de la República en un plantel escolar desde donde se daba inicio a la docencia.

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En un discurso de motivación, el ministro educativo alentó a toda la comunidad a tener confianza en las autoridades y fe en Dios de que, a pesar de las dificultades por la pandemia, el año escolar culminará de manera exitosa.

Para ello el Gobierno ha dispuesto una inversión de mas de 30 mil millones de pesos en equipamiento tecnológico y otras herramientas para garantizar la docencia.

Parte del discurso de Fulcar en la Plaza de la Bandera:

“El pasado 16 de agosto, en la Asamblea Nacional, tomaba posesión como presidente de la República nuestro compañero y amigo, Luis Abinader, quien, aunque llevaba mascarilla en el rostro como todos los demás, cargaba también un sentimiento en su corazón, y en el hombro, un compromiso.

Ese día, el nuevo presidente ratificó un sueño sobre el que hemos hablado en innúmeras ocasiones: El sueño, en materia de educación, cerrar brechas y procurar calidad sin que nadie se quede atrás. Ese sueño es el compromiso que nos moviliza y nos reúne hoy.

El desafío de “no dejar a nadie atrás”, emblema de los Objetivos del Desarrollo Sostenibles (ODS) impulsados por Las Naciones Unidas, se ha convertido en sí mismo en un manifiesto que inspira, compromete e impulsa al gobierno dominicano, especialmente al nuevo equipo de gestión del Ministerio de Educación, porque estamos profundamente convencidos de que la educación constituye la mejor herramienta para romper la cadena de reproducción de pobreza y lograr inclusión, igualdad de oportunidades y desarrollo sostenible.

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Este grandioso día, dos de noviembre de 2020, quedará grabado en la historia como el día en el cual, señor presidente, señora vicepresidenta, ratificamos al país y al mundo que ese sueño, esa promesa y ese va a ser cumplido, que estamos decididos a garantizar un cupo escolar, una oportunidad de educación a cada uno de nuestros estudiantes, y vamos a procurar que esa educación sea de calidad, que tenga trascendencia social y humana, y que genere empleabilidad.

Lo haremos a pesar del Covid-19, la terrible pandemia que tiene arrinconada a la humanidad, pero que no va a impedir a la República Dominicana el logro de ese propósito. El nuestro es un pueblo que nunca ha dejado de luchar, que jamás se ha rendido y esta no será la primera vez. Vamos a convertir esta desgracia mundial en un reto, en un motivo, en el punto de inflexión para volar juntos hacia nuevos horizontes educacionales.

Vamos a dibujar sueños y a realizarlos con pasión, determinación y coraje, como lo hicimos cuando diseñamos, de manos de Concepción Bona y María Trinidad Sánchez, la enseña tricolor que nos identifica ante el mundo como nación abrazada a su lema de Dios, Patria y Libertad.

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Lo haremos bajo la misma inspiración con la que José Reyes nos legó la composición del Himno Nacional, coronado por la música de Emilio Prud’homme.

Vamos a hacerlo con el coraje con que fue proclamada la separación de Haití en la puerta de la Misericordia, tras el trabucazo de Matías Ramón Mella la madrugada del 27 de febrero de 1844, y la osadía de Francisco del Rosario Sánchez, de enhestar la bandera tricolor en la puerta de El Conde, ambos inspirados por los ideales del gran maestro de todos los dominicanos, Juan Pablo Duarte.

Lo tenemos que hacer con la misma coherencia con que fue blandida la espada de Gregorio Luperón y sus compañeros para, bajo el grito de ¡Viva la República!, recuperar la dignidad de la patria.

Lo haremos con la misma persistencia con que sucesivas generaciones de dominicanos han construido esta nación en base a luchas, sudor y sacrificio de respetables dominicanos y dominicanas de varias generaciones.

En este país pequeño, pero de corazón gigante, en el que nadie se rinde y nadie se doblega; somos 48 mil kilómetros cuadrados de corazón palpitando hoy al unísono por un sueño, una causa y un propósito, el de la educación”.

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