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Clase media podría ser barrida por vaticinada crisis económica dejará el COVID-19

Redacción/ ElCorreo.do

SANTO DOMINGO: Como efecto directo de la actual pandemia que afecta el mundo, la relativa bonanza económica sin prácticamente registrar inflación, pudiera llegar a su final con la perspectiva de que la República Dominicana se apresta a recibir el tiempo maléfico de “las vacas flacas”.

Porque con la llegada del coronavirus, nada o muy poco será como antes, por lo menos en el nuevo orden económico que se visualiza en el porvenir próximo.

De acuerdo con un panorama general de la economía dominicana, luego de un prolongado crecimiento económico, con un promedio del 5.3 por ciento anual de 1993 y 2018, siendo una de las tasas más elevadas de América Latina y el Caribe, añorará esos tiempos idos.

Así las cosas, desde que se produjo la primera víctima del COVID-19, al inicio de marzo, y el Gobierno dispuso el cierre total del territorio, las reservas de alimentos de los supermercados, almacenes, súper-colmados y colmados se fueron agotando, especialmente los artículos de manufactura extranjera.

Como esa situación provocó la natural relación oferta-demanda, algunos aceptaron como natural la elevación de precios, conformándose con adquirir el producto que necesitaba en la urgencia pandémica.

Sin embargo, otros sí lo percibieron, los que se quejaron por “el brusco aumento en los precios de productos de primera necesidad, a raíz de la gran demanda de alimentos luego de la suspensión de las actividades escolares y laborables para evitar la propagación del coronavirus”.

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Además de los alimentos, desde marzo se escucha el pesar por los aumentos de precios de los artículos medicinales, ferreteros, calzados, telas, los servicios de energía, telefónicos, mano de obras, etc.

El problema se presenta en cadena, ya que el detallista culpa al mayorista y este a los productores, los que a su vez les reclaman a los altos costos de los insumos o materiales usados en la elaboración del producto.

Ante toda esta maraña de justificación de los incrementos de precios, el organismo encargado ahora de velar la estabilización de los precios, Pro-Consumidor, tiene que ser empujado para actuar.

La pobreza

Para algunos es grato el recuerdo del continuo crecimiento económico, lo que facilitó la reducción de la pobreza y la desigualdad, ayudando a expandir la clase media, sector poblacional que ahora teme por su extinción irremisible.

Si se comparan las líneas de pobreza regional para América Latina y el Caribe, la pobreza se redujo de 34.4 por ciento a 19.9 por ciento, mientras que la proporción de la clase media aumentó de 24 por ciento a 37 por ciento entre 2008 y 2016, superando en número a los pobres por primera vez en 2014.

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Paradójicamente, la población vulnerable es el grupo de ingreso más grande del país (41 por ciento), y corre el riesgo de volver a la pobreza en caso de un trastorno.

La tasa de pobreza oficial a nivel nacional cayó de 22.8 por ciento en 2018 a 21.0 por ciento en 2019, con más de dos millones de personas viviendo en la pobreza.

Proyección a mediano plazo

El grupo del Banco Mundial asignado al país, sustenta el criterio de que, si la República Dominicana quiere alcanzar su objetivo de convertirse en una nación de ingreso alto para el año 2030, debe mejorar el equilibrio fiscal, aumentar su capital humano y promover un mejor entorno empresarial.

También, gestionar de mejor manera los recursos naturales, mejorar la resiliencia a los desastres y los riesgos relacionados con el clima, y aumentar la transparencia en la formulación de políticas y rendición de cuentas, entre otras previsiones.

La base de la Estrategia Nacional de Desarrollo a largo plazo (Visión 2030), el Gobierno elaboró el Plan de Gobierno 2016-2020 al comienzo de su segundo mandato. Las elecciones presidenciales y legislativas se celebrarán en julio de 2020.

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Se recuerda que desde 2013 el Gobierno duplicó el presupuesto educativo como porcentaje del PIB, implementando una serie de reformas para mejorar los resultados del aprendizaje.

Pero…

Todo lo anterior puede decirse que se fue, porque el brote de COVID-19 (nuevo coronavirus) es un desafío para la capacidad de la República Dominicana de mantener un crecimiento económico estable y continuar reduciendo la pobreza debido al impacto local, regional e internacional de la pandemia.

La importante desaceleración de la economía global supone riesgos dada la dependencia del país de las actividades turísticas a nivel internacional y las exportaciones.

En el orden local, la crisis está impactando en el empleo tanto formal como informal, agudizando las vulnerabilidades de la población que ya es vulnerable.

En resumen, el panorama para el futuro inmediato y mediato luce complicado para volver a ser lo puede decirse era. La clase media con más de tres o cuatro millones de integrantes, podría quedar en lo fue en los años 70.

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