Perspectiva

A días de comicios crecen denuncias de “montaje” para cometer y evitar fraudes

Redacción/ElCorreo.do

SANTO DOMINGO: Con el transcurrir de los segundos, minutos, horas y los días que acercan la hora cero para determinar quiénes serán los nuevos responsables de dirigir los destinos de la República Dominicana durante el venidero cuatrienio, también aumentan las tensiones en el final de una de las campañas electorales más atípicas de la historia del país.

Por eso, dos de los tres principalmente principales partidos que participan en este proceso electoral, se acusan mutuamente de pretender salir victoriosos mediante trampas o fraudes, aplicando una serie de métodos, muchos de los cuales lucen inverosímiles.

¿Qué es o en qué consiste un fraude electoral? Podría definirse como el recurso de acciones clandestinas para alterar los resultados electorales.

Aunque por tratarse de una acción dolosa “los expertos”, que pueden ofrecer mayores detalles, saben que no pueden incriminarse, las razones por las cuales los estudios académicos sobre el tema no abundan.

Se supone que ningún participante en una acción que adultere las urnas querrá dejar un rastro de pruebas incriminatorias. Asimismo, el fraude constituye un difícil objeto de estudio para los científicos sociales.

Razones hay de sobra “porque las fuentes más copiosas para acometer la tarea, ya sea de testimonios o denuncias partidistas de chanchullos electorales, no son objetivos”.

Pero sea cierto o no, en las últimas horas circulan acusaciones recíprocas entre seguidores de los partidos de la Liberación Dominicana (PLD) y Revolucionario Moderno (PRM).

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Indistintamente se atribuyen planes ensayados para ser aplicados en los colegios de elección por “convencidos” seguidores del contrario, con propósitos diferentes, entre los cuales se citan los siguientes:

1.- Proveer al “convencido” de un bolígrafo, gorra, reloj u otros objetos que permitan colocarles cámaras fotográficas con las que retratarán la boleta entregada, luego de marcar el candidato de su “patrocinador”.

Una vez llevada a cabo la misión, el votante se presentará ante su contacto, le devolverá “el equipo usado”, el que contendrá la prueba inequívoca de que merece recibir el premio $$$$ acordado.

2.-Otra modalidad es, según sospechan unos de otros, será sufragar por su candidato preferido, pero antes de depositarla en la urna, deberá desprender una parte de la boleta, con el propósito de que sea anulada.

“El único problema que presenta esta modalidad es que el “adoctrinado” para esa aventura marque el o los nominados del pagador y el voto se anule a esos candidatos, aunque evita que se sume al contrario.

3.- Iniciar días antes la compra de cédula a los seguidores de sus contrarios, a los fines de evitar ser sorprendidos el día de la votación, que es cuando unos a otros se vigilan de manera permanente.

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4.- Aplicar una vez más el viejo método de desaparecer el documento de identidad electoral a los padres, madres, abuelos, tíos…con una edad avanzada, y que se tenga la certeza de que votarían por el contrario.

5.- Negociar directamente con el presidente, secretario, delegados políticos contrarios…para facilitar la anulación de votos o entorpecer el sufragio.

Muchos otros más

Los anteriores son “una gota de agua marina” de las modalidades fraudulentas tradicionales, y para que los lectores tengan una gama más amplia de las “tramperías” políticas, les dejamos las que siguen a continuación:

1) Embarazo de urnas: se comete antes del inicio de los comicios y consiste en introducir boletas previamente marcadas en la urna para inflar el caudal de votos de un determinado partido. Al final, eludiendo a los fiscales, se altera en el padrón la cantidad de votantes, para emparejar la sumatoria.

2) Suplantación de la identidad: consiste en votar en lugar de personas fallecidas o de electores que están en el padrón, pero que no tienen la obligación de votar. Por ejemplo, militares, policías, menores de 18 años, residentes en el exterior y no han cambiado su domicilio.

2) Traslado de votantes: la práctica en autos particulares, taxis o colectivos en sí no es fraudulenta, salvo que se la utilice para poder armar cadenas de votantes a cambio de un pago cuando retornan al vehículo.

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3) Suplantación del presidente de mesa: aunque la acción podría no constituir fraude, es un paso fundamental para permitir acciones de este tipo.

4) Voto en cadena: esta modalidad comienza con el robo (o entrega si se logró infiltrar al presidente de mesa) de un sobre vacío firmado previamente. Éste se le pasa cerrado a un votante, ya adentro con la boleta del partido al que se quiere beneficiar.

Antes de recibir la recompensa, el votante tiene que entregar vacío el sobre firmado que él recibió cuando se presentó a votar para que otro elector haga lo mismo y, así, hasta formar una cadena.

5) Adulteración de actas: ocurre una vez terminado el proceso de votación y consiste en modificar los resultados reales de la elección en las planillas donde se colocan los números finales de cada mesa, haciéndolos coincidir con el telegrama y suponiendo que esa urna no se abrirá más.

6) Caída del sistema o corte de luz: el único propósito es modificar los resultados de los comicios.

Muchas de estas modalidades han sido puestas en práctica en otros países, no tanto en la República Dominicana, donde la mayor forma de fraude consiste en la compra de cédulas.

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