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A 26 años de la “desaparición” de Narcisazo culpables siguen sin pulgar sus culpas

Redacción/ ElCorreo.do

SANTO DOMINGO: El 26 de mayo de 1994, un día como este martes, el ambiente político nacional no podía ascender un solo grado de acidez desde que se dieren a conocer los resultados de las elecciones celebradas 10 días antes, los que de inmediato fueron considerados de “gran fraude”, y el profesor Narciso González no iba a ser indiferente.

Así, desde el anochecer del 16 de mayo, el pueblo elector presagió que su voluntad no sería recogida en las actas de votación rellenadas en las mesas de escrutinio.

Aunque su ausencia física se recuerda el día 26, el proceso en esa dirección inició al atardecer del día anterior, cuando pronunció un enardecido discurso durante una asamblea de profesores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en el que solicitó al Consejo Universitario y al Rector de la academia asumieran una posición de condena frente a lo ocurrido en las elecciones.

En su discurso, Narcisazo señaló como principales beneficiarios del fraude electoral a los jefes de la Policía, del Ejército y de la Fuerza Aérea, a quienes, dijo, el presidente Joaquín Balaguer habría entregado fuertes sumas de dinero como garantía de su permanencia en el Poder Ejecutivo.

Como era de suponer, el discurso fue filmado y hecho llegar a los organismos de seguridad, los que de inmediato habían reaccionado indignados por la mención de sus jefes castrenses y policiales.

Testimonios

Los testimonios recogidos de cómo se le apresó y condujo a una dotación militar, luego de salir del recinto universitario, indican que Narcisazo se dirigió a un cine y cuando salió se le detuvo “para darle un susto”, el que por su rudeza le causó la muerte.

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También circularon versiones de haber sido visto en los días siguientes en varias dependencias estatales, en malas condiciones físicas, citándose entre estas la del militar Juan Dionisio Marte, al que se le atribuyó haber participado en el operativo en el cual fue detenido.

Este funcionario afirmó que tras dicho operativo, Narcisazo fue trasladado a las instalaciones de la División de Inteligencia de la Secretaría de Estado de las Fuerzas Armadas (J-2), en la fecha en que sus familiares indicaron que desapareció.

También consta en el expediente el testimonio del también militar Antonio Quezada Pichardo, quien afirmó haber presenciado el momento en el que Narcisazo ingresaba a las instalaciones de la División de Inteligencia de la Secretaría de Estado de las Fuerzas Armadas (J-2) acompañado de “unas tres o cuatro personas”.

Asimismo, que el detenido político fue visto en mal estado y “bañado en sangre” en la madrugada del 27 de mayo de 1994 en el Departamento de Homicidios de la Policía Nacional, por Junior Sarita Lebrón, miembro de dicha institución.

De su lado, el hermano de un capitán del Ejército declaró que, antes de morir, su pariente le informó haberlo visto en las instalaciones de la Fuerza Aérea Dominicana (A-2 o “El Mercadito”), después del 26 de mayo de 1994 “en muy mal estado de salud”.

¿Por qué su desaparición?

Días antes de las elecciones del 1994, Narciso publicó una columna de opinión en la revista “La Muralla”, bajo el título: “10 pruebas que demuestran que Balaguer es lo más perverso que ha surgido en América”.

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En ella, calificó al presidente de la República como “asesino”, “pandillero”, “inmoral”, “delincuente”, “pervertidor”, “servil”, “tramposo”, “dañino”, “miserable” y “desfalcador”. Desde luego, después de la publicación ser puesta en circulación, fue objeto de implacable seguimiento.

¿Quién era Narciso González Medina?

Narcisazo nació el 29 de octubre de 1941, siendo desde muy joven un militante del movimiento estudiantil universitario, llegando a ser uno de los más destacados dirigentes de la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED).

Fue un decidido luchador en la Revolución de Abril de 1965, continuando su labor contestataria contra el régimen de los 12 años de presidente Balaguer.

Luego se graduó de Derecho en Derecho y ejercer como profesor universitario desde 1968 hasta el momento de su desaparición, entre otros departamentos, el de Comunicación Social. A la hora de su desaparición era director del Departamento de Extensión Cultural.

La familia

Narciso contrajo matrimonio con la joven Luz Altagracia Ramírez, con quien procreó cuatro hijos: Ernesto, Rhina Yocasta, Jennie Rossana y Amaury González Ramírez.

Durante muchos años la familia residió en la calle Luis Reyes Acosta, número 305 del sector Villa María, Santo Domingo, en la que crecieron sus descendientes bajo la tutela de su madres, la que hubo de esforzarse más para rendir el salario que recibía como maestra en el sector público.

Doña Tatica, como llaman sus amigos a Luz Altagracia, siempre ha sido una activista n la demanda de que se esclarezca la desaparición de su esposo, sin que hasta este 26 aniversario se haya logrado despejar la incógnita.

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“Recompensa” 

La persistencia en la demanda de justica dejó entrever un pequeño haz de luz el 2 de abril del año 2012 -casi 18 años de su desaparición-, cuando la Corte Interamericana de los Derechos Humanos condenó al Estado dominicano por negligencia en las investigaciones relativas a este caso.

En ese sentido, el organismo regional ordenó al país realizar “las investigaciones y procesos necesarios para establecer la verdad de los hechos”, así como identificar y sancionar a los responsables de la desaparición forzada de González.

Al reconocer la culpabilidad gubernamental en la desaparición, determinó que el Estado debía pagar por daño inmaterial un total de 290.000 dólares a los familiares de González, por ingresos dejados de percibir, 70.000 dólares, y por costos del proceso, otros 33.200 dólares.

El comunicador

Narciso publicaba columnas de humor político en los diarios El Sol y La Noticia, además de elaborar guiones para programas de televisión, así como fundador del semanario de humor político Tirabuzón, y la revista “El callejón con salida”, además de promover el Comité Gestor de la Sociedad de Animadores de la Cultura y la Democracia (SACUDE).

A través de su columna “El pueblo se queja en versos” que publicaba el diario La Noticia y libretos para la sección de humor “Tano cao”, que se transmitía por “El Show del Mediodía”, hacía públicas sus críticas al régimen balaguerista.

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