El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, dijo entonces que el conflicto estaba “en suspenso” después de que Beijing prometiera comprar más bienes estadounidenses y así ayudar a reducir su multimillonario superávit comercial con Estados Unidos.

La portavoz Hua Chunying se negó a decir si el anuncio del martes podría perturbar los planes del secretario de Comercio, Wilbur Ross, de visitar Beijing para mantener conversaciones a partir del sábado. El Ministerio de Comercio de China no respondió a las preguntas sobre el estado de la reunión, pero la embajada de Estados Unidos dijo que una delegación de funcionarios de comercio, agricultura y del Tesoro había llegado a la capital china para hacer los preparativos.

Hua no dio ninguna indicación de si Beijing planeaba actuar después de su propia amenaza de tomar represalias, elevando los aranceles a una lista de productos estadounidenses valorados en 50.000 millones de dólares, incluida la carne de ganado vacuno y la soya.

“Cada cambio y vuelta de tuerca de un país simplemente reducirá y agotará su propia credibilidad”, dijo Hua en una sesión informativa regular.

“No queremos una guerra comercial, pero no le tememos a una. Lucharemos”, advirtió. “Definitivamente tomaremos medidas enérgicas para defender nuestros intereses legítimos”.

La Casa Blanca dijo que también impondría restricciones a la inversión china y a las compras de tecnología de punta. El 15 de junio se anunciará una lista de productos que serían sujetos a los aranceles norteamericanos.

Los mercados financieros asiáticos se desplomaron ante las renovadas preocupaciones por una disputa comercial entre ambas naciones. El principal índice bursátil de China cayó un 2,5% y el índice de referencia de Japón perdió un 1,5%.